En el reino de las sensaciones gustativas , donde el dulce acaricia y el salado aviva, existe una experiencia que desafía los paladares más audaces: el beso gélido del hielo en la lengua. Imaginemos por un momento un cubito de hielo transparente, tan puro como un diamante tallado, reposando sobre nuestra lengua. Al principio, el contacto es frío, casi anestésico, como si una fina capa de escarcha se extendiera por las papilas gustativas. Una sensación que nos resulta refrescante, similar a la brisa invernal que acaricia un rostro sudoroso. Читать дальше...