Putin y Hollande acuerdan ‘una amplia coalición antiterrorista’ para luchar contra ISIS en Siria
Es importante destacar que Putin se ha comprometido a abstenerse de efectuar ataques contra la oposición moderada en Siria, la que lucha contra Bachar al Asad, al que Moscú siempre ha defendido. Y este es el punto en el que sigue habiendo sustanciales diferencias. En presencia del presidente ruso, Hollande ha subrayado que Al Asad no puede jugar ningún papel en el futuro de Siria. Y su homólogo ruso ha salido del paso proclamando que "el Ejército del presidente Asad y él mismo son los aliados naturales en la lucha contra el terrorismo”.
Por lo demás, todo han sido buenas palabras y deseos de estrechar la colaboración. "Vemos que usted dedica una gran atención y muchos esfuerzos a la creación de una amplia coalición antiterrorista. Estamos dispuestos trabajar conjuntamente, más aún, lo considero absolutamente necesario. Al respecto, nuestras posturas coinciden", ha afirmado Putin al inicio de la reunión en el Kremlin con el presidente francés. Pero estas palabras difícilmente se traducirán en hechos si no se superan las líneas rojas que marcó el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante el encuentro que mantuvo el martes con Hollande en la Casa Blanca. Obama no solo reconoció el derecho de Turquía a defender su territorio, sino que dejó claro que es imprescindible que Rusia acometa un "giro estratégico" si quiere aprovechar la "enorme capacidad de cooperación" entre su Gobierno y el ruso. "Rusia es bienvenida a sumarse a nuestra amplia coalición (...), pero solo en la medida en que hagan un giro estratégico", dijo Obama en una conferencia de prensa conjunta con su homólogo francés.
Desde su discurso a finales de septiembre ante la ONU, Putin insiste en la necesidad de crear una amplia coalición antiterrorista bajo la égida de Naciones Unidas para acabar con el ISIS. La cuestión es que él sostiene ante los países occidentales que el enemigo común es el yihadismo y no el presidente sirio, Bachar al Asad, cuya renuncia exigen EEUU, la Unión Europea, Turquía y Arabia Saudí, pero no Rusia ni Irán.
Putin, que ha reaccionado con gran dureza al derribo de su avión por parte de un país que es miembro de la OTAN y al que la UE pretende convencer este fin de semana para que colabore en la solución de la crisis de los refugiados poniendo orden en su frontera, se ha mostrado receptivo a la propuesta de Hollande: “Estamos dispuestos a tal cooperación, señor presidente". Y en este punto ha recordado que Rusia “sufrió grandes pérdidas como resultado del horrible atentado terrorista contra un avión civil" a finales de octubre en Egipto, donde murieron 224 personas. "Todo esto nos obliga a aunar esfuerzos contra el enemigo común", ha dicho. Por su parte, Hollande ha asegurado que "ha llegado la hora de asumir la responsabilidad por lo ocurrido". "Precisamente, por eso me encuentro hoy aquí en Moscú con usted, para que juntos podamos encontrar una forma de coordinar nuestras acciones para luchar de manera eficaz contra el enemigo común", ha añadido.
Hollande ha llegado a Rusia tras una gira en la que ha logrado que Alemania y el Reino Unido se comprometan a implicarse más en la lucha contra el ISIS. De hecho, el Gobierno alemán se ha mostrado dispuesto a apoyar la lucha contra el yihadismo con aviones de reconocimiento Tornado y el envío de una fragata para custodiar el portaaviones francés "Charles de Gaulle". Es lo que se ha acordado en una reunión entre la canciller Angela Merkel y los ministros de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, y de Defensa, Ursula von der Leyen. "Sabemos que el terrorismo no será derrotado sólo con medios militares, pero también sabemos que no podemos evitar una confrontación militar con ISIS", ha declarado Steinmeier en una comparecencia ante la prensa. Von der Leyen, por su parte, ha explicado que Alemania puede ayudar “en protección, reconocimiento y logística". La protección se refiere al envío de una fragata, mientras que en el reconocimiento, además del envió de los Tornado, se recurrirá al uso de un satélite de observación franco-alemán. El apoyo logístico se concretará en el suministro de combustible a los aviones franceses.
Merkel ha respondido así, en menos de 24 horas, a la petición expresa que le hizo el miércoles en París Hollande, en el curso de un encuentro de trabajo en el que el presidente francés apremió a Alemania a una mayor contribución a la coalición internacional contra los terroristas yihadistas.
Se recrudece la crisis entre Rusia y Turquía por el derribo del avión
Mientras Hollande teje esa gran alianza internacional contra el terrorismo yihadista, se agudiza el conflicto entre Moscú y Ankara por el derribo del SU-24 ruso por parte del Ejército turco. La expresión “golpe a traición” que utilizó Vladimir Putin para calificar el derribo de un avión ruso por parte de Turquía, se ha convertido en el slogan con el que Rusia ha endurecido este jueves su respuesta, cuando el primer ministro, Dimitri Medvédev, ha anunciado medidas económicas de represalia. "Esto es, sin lugar a dudas, un acto de agresión contra nuestro país por parte de Turquía, nuestro vecino y además miembro de la Alianza Atlántica", ha señalado. Según el Ministerio de Economía, uno de los proyectos afectados podría ser el gasoducto Turkish Stream, crucial para Rusia, que quiere suministrar gas al sur de Europa a través del mar Negro y el territorio turco, evitando así el tránsito a través de Ucrania.
Pero hay más. Por una parte, la agencia rusa de protección del consumidor ha informado de la retirada de productos alimentarios turcos de las estanterías. Por otro lado, la Cancillería rusa ha recomendado a sus turistas que no viajen a Turquía, uno de sus principales destinos, y a los que ya se encuentren allí, que regresen cuanto antes, debido a la "latente amenaza terrorista" en ese país. Según las cifras que maneja el Gobierno, casi 10.000 rusos se encuentran en estos momentos en Turquía, adonde muchos turistas viajaron después de que el Kremlin prohibiera los viajes a Egipto tras el atentado del Sinaí.
La agencia estatal de turismo, Rosturism, ha adelantado que todos esos viajeros estarán de regreso en Rusia el 7 de diciembre, con la excepción de 34 que tienen billete de vuelta para el 26 del mismo mes. "Es evidente que la cooperación con Turquía en materia turística será suspendida", ha dicho Oleg Safónov, el jefe de Rosturism, a medios locales. Además, ha adelantado que la agencia adoptará medidas contra las compañías que sigan vendiendo paquetes turísticos con destino a Turquía. Safónov estima en unos 10.000 millones de dólares el perjuicio anual para Ankara debido a la pérdida del mercado ruso, ya que unos 4,4 millones de turistas procedentes de este país descansan anualmente en Turquía.
Putin ha exigido a Turquía disculpas y castigo para los responsables del derribo del Su-24. “Da la impresión de que el Gobierno turco, conscientemente, lleva las relaciones ruso-turcas a un atolladero. Lo lamentamos", ha manifestado. Seguidamente, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha replicado a través de la cadena CNN que no tiene pensado disculparse, ya que el país que violó el espacio aéreo turco fue Rusia. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha reconocido que el incidente ha causado un "daño bastante devastador" a las relaciones ruso-turcas, que "será difícil de restañar". A su juicio, “se trata de un incidente demasiado grave, con consecuencias muy graves e inevitables".
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