Alfonso Ussía, el mejor de todos nosotros
Todos querían ser Ussía excepto Ussía, que quería ser Jardiel. O Mihura, o Mingote o Camba, o todos ellos a la vez, de modo alterno y sucesivo. Porque en él van a morir todas las líneas genealógicas de la columna: la de la inteligencia, la del humor y la del estilo; la costumbrista, la moralizante y la satírica. Quizá por ello haya sido el culpable de que, a algunos, el género se nos metiera en los huesos, como una nana, y que aquel sonajero se manifieste hoy como un veneno en el tuétano. Desde ahí surge la idea, lenta como el corazón de un caballo muerto, pero con la violencia de un bufón en la playa de la Concha. Con... Ver Más