Trump asegura que Venezuela entregará hasta 50 millones de barriles de petróleo a EE UU y presiona a las petroleras para cerrar un pacto
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su Gobierno ya ha tomado control de 30 millones de barriles de petróleo venezolano y que está preparado para gestionar la venta de hasta 50 millones en total, tras la reciente operación militar que culminó con la captura de Nicolás Maduro.
El mandatario trasladó este mensaje durante una reunión en la Casa Blanca con directivos de 17 grandes compañías petroleras, a quienes pidió negociar “directamente con Washington” y no con las autoridades venezolanas.
Según Trump, el cargamento, valorado en torno a más de 4.000 millones de euros, fue incautado el día anterior, y la mayor parte de los ingresos irá a parar a Estados Unidos, aunque una fracción se destinará a Venezuela. El presidente insistió en que su administración asumirá el control de la exportación, refinado y comercialización del crudo venezolano “de forma indefinida”.
Trump presentó la intervención en Venezuela como una oportunidad económica estratégica, asegurando a los ejecutivos que pueden invertir, o regresar, al país sudamericano con “total seguridad”, pese al historial de expropiaciones, sanciones y volatilidad política. “No queremos que tratéis con Venezuela. Tratáis con nosotros”, repitió ante los representantes de empresas como Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Shell, Repsol o Eni.
El presidente presenta la operación en Venezuela como una oportunidad económica y exige a las petroleras negociar solo con Washington para asegurar inversiones y dominio del mercado
El presidente también adelantó que las petroleras estadounidenses podrían movilizar más de 100.000 millones de dólares en inversiones privadas si se consolida un nuevo marco de explotación bajo supervisión de Washington. Sin embargo, varios directivos advirtieron de que Venezuela sigue siendo “no invertible” sin reformas legales profundas, garantías de estabilidad y protección duradera para el capital extranjero.
La incautación de cargamentos y el control directo de las ventas forman parte de la estrategia de Trump para mantener bajos los precios de la gasolina en EE.UU. y reforzar la influencia estadounidense en el mercado energético global. La Casa Blanca confirmó que en el último mes se han interceptado cinco buques vinculados al petróleo venezolano.
Mientras tanto, Washington y el Gobierno interino venezolano han iniciado contactos preliminares para restablecer relaciones diplomáticas, y un equipo estadounidense ya ha viajado a Caracas para evaluar la posible reapertura de la embajada.
El giro energético también ha tensado la relación con otros países de la región. Trump anunció que se reunirá en febrero con el presidente colombiano Gustavo Petro, a quien exigió avances rápidos en la lucha contra el narcotráfico. Tras días de declaraciones hostiles, ambos líderes han rebajado el tono tras una conversación telefónica “cordial”, según la Casa Blanca.
La intervención en Venezuela, la presión sobre las petroleras y el control del crudo sitúan a la administración Trump en el centro de un nuevo tablero geopolítico que mezcla energía, seguridad y diplomacia en un momento de fuerte volatilidad internacional.