En Groenlandia, la palabra "esquimal" es casi un insulto: así es como se refieren a su población
En las últimas semanas se está hablando mucho acerca de Groenlandia debido a las disputas y amenazas por el control sobre esta isla cubierta por una inmensa capa de hielo que ocupa cerca del 80% de su superficie total. El territorio está comprendido en gran parte dentro del Círculo Polar Ártico, por lo que las condiciones de vida en la región son verdaderamente extremas: temperaturas de hasta los -40ºC en inverno, pocas o ninguna hora de luz diurna, vientos fortísimos constantes, tormentas de nieve, etc.
Aunque parezca imposible, hubo ciertos grupos de personas que consiguieron instalarse y sobrevivir en medio de un clima tan hostil, son los que en España conocemos popularmente como "esquimales". Esta categoría en realidad alude a multitud de pueblo nómadas tradicionales dedicados a la pesca y la caza de mamíferos marinos. La imagen más estereotípica, aunque basada en hechos reales, incluye sus trineos tirados por perros y sus casas de inverno: los 'iglús'.
Durante los veranos, muchas de estas personas trasladan sus residencias a tiendas de piel o casas de madera adaptadas para el frío extremo. Su ropa tradicional está confeccionada con pieles de foca, caribú o morsa, que es muy aislante y resistente al viento y la humedad. Aunque esta forma de vida persiste en algunas de estas tribus en Groenlandia y otras zonas del ártico, lo cierto es que desde hace ya varias décadas el término "esquimal" es considerado ofensivo hacia estas poblaciones.
¿Por qué la palabra 'esquimal' se considera un insulto hacia estas tribus?
Lo cierto es que ya hace casi medio siglo desde que los representantes de estas poblaciones acordaron en la 'Conferencia Circumpolar Inuit de 1977' que el término correcto para referirse a su comunidad debía ser el de 'inuit', que en su propia lengua significa literalmente "las personas". Rechazaron la palabra esquimal por considerar que venía impuesta desde el exterior y por ver en ella cierto carácter ofensivo.
Tanto en Canadá como en Groenlandia la etiqueta 'inuit' es la que se utiliza tanto en medios oficiales como académicos. Existe cierto debate al respecto, ya hay otras comunidades similares que no se identifican con los inuit (especialmente en Alaska o Siberia), y suelen preferir otro nombre específico de su cultura. En países de habla hispana, sin embargo, esta denominación casi no es utilizada.
Lo cierto es que la palabra "esquimal" a la que estamos más acostumbrados se cree que viene de lenguas indígenas de Norteamérica y que vendría a significar algo así como "comedores de carne cruda". Esta fue la palabra que se empleó por otros pueblos indígenas y que más tarde adoptaron los exploradores europeos, empleándolo indistintamente para las distintas poblaciones del Ártico de forma general.
Al no ser una denominación elegida por la propia cultura 'inuit', sino procedente del exterior, hoy en día tiende a rechazarse la palabra 'esquimal', llegando incluso en muchas ocasiones a resultar ofensiva o altamente insultante. No es que los europeos lo adoptaran con desprecio, sino que lo emplearon de forma muy homogénea sobre distintos grupos de población, aunque no falta quien lo considera estereotipado por asociarlo a "personas primitivas".
Besos de 'inuit'
Un dato conocido en España es que algunos de estos pueblos 'inuit' muestran su cariño y afecto (no romántico) frotando sus narices a modo de saludo, lo que aquí se llama popularmente "beso de esquimal". En climas de frío tan extremo, exponer los labios al aire helado podría resultar doloroso, por lo que prefieren apretar la nariz contra la piel de la otra persona para mostrar su afecto. En habla inglesa a este gesto de cariño se le conoce como "kunik".
Es un gesto muy íntimo, por lo que suele practicarse con bebés y personas muy cercanas emocionalmente, no es un simple saludo. A pesar de que esta práctica se da, en realidad no todos los inuit lo hacen ni es la única forma de demostrar afecto: es una idea algo exagerada que se ha popularizado en películas y caricaturas. Si quisiéramos ser muy técnicos o correctos, quizá debiéramos comenzar a llamarlo "beso de inuit".