World News in Spanish

Grito unánime de los médicos a Mónica García: "Esto no se para"

La segunda y última jornada de huelga de médicos y facultativos en España contra el borrador del Estatuto Marco del Ministerio de Sanidad, acumula cifras muy dispares entre lo recogido por las administraciones regionales y por las organizaciones convocantes.

Mientras los sindicatos médicos hablan de un respaldo "masivo", con cifras que en algunas regiones superan el 60% o incluso el 70%, las administraciones autonómicas rebajaron el impacto a porcentajes inferiores al 10% en la mayoría de los casos. En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, el Sindicato Médico Avanza ha cifrado el seguimiento en torno al 65%, mientras que la Consejería de Sanidad lo sitúa en apenas un 3,63%.

Médicos de Cataluña habla de un 53% de seguimiento, frente al 7,3% que reconoce el Gobierno catalán. En el País Vasco, el Sindicato Médico de Euskadi (SME) lo ha estimado en un 24%, aunque el Gobierno vasco lo reduce al 17,36%. En Madrid, la Consejería de Sanidad calcula que la huelga está siendo secundada por menos de un 10% de los médicos convocados, mientras que los sindicatos insisten en una participación mucho máyor.

Al margen del baile de cifras, y con el matiz de que estas dos jornadas de paro no habían sido convocadas por el Comité de Huelga integrado por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM) y el Sindicato Médico Andaluz (SMA), aunque si decidieron apoyarlas casi en el último momento, lo que si deja claro esta huelga es un mensaje para Mónica García: "Esto no se para".

Pese a que la ministra ha intentado de todas las formas posibles desviar la responsabilidad sobre el malestar de la profesión médica a las comunidades autónomas, y a que algunos de los sindicatos integrantes de la plataforma convocante, la Agrupación Profesional por un Estatuto Médico y Facultativo (Apemyf), le han hecho el juego dirigiendo sus protestas a los gobiernos regionales (como Amyts en la Comunidad de Madrid), las críticas, protestas y demandas de los médicos que han salido a la calle en toda España han señalado solo en una dirección: la del Ministerio de Sanidad y la "traidora" ministra médico.

La huelga de estos dos días está siendo solo un ensayo de lo que se viene si García sigue enrocada en sacar adelante el Estatuto Marco tal y como está- la última versión, publicada el pasado 9 de enero, no presenta cambios sustanciales para los médicos- y en no escuchar las demandas de la profesión. Algo muy complicado, por otra parte, si se tiene en cuenta la ambiciosa petición de los sindicatos del Ámbito a la que supeditan su apoyo al texto: que Sanidad acepte un nuevo sistema de retribuciones para el que necesita el beneplácito de otros ministerios.

Por otro lado, la CESM y SMA anunciarán, más pronto que tarde, la convocatoria de una huelga indefinida en todo el país que, muy probablemente, haga parecer pequeñas las consecuencias en la asistencia sanitaria del paro de estos dos días.

Para muestra de estos efectos, el primer día de huelga en la Comunidad de Madrid se saldó con la suspensión de 300 cirugías y 650 pruebas y más de 7.600 pacientes no pudieron ser atendidos en sus consultas, según informó la Consejería de Sanidad.

El eje central de la huelga es la exigencia de un estatuto marco propio para los médicos y facultativos, al margen del común que regula al resto del personal sanitario. Los profesionales reclaman poder negociar condiciones laborales específicas, adaptadas a la realidad de su trabajo, que consideran "penosa" y "muy distinta" a la de otros empleados públicos.

Las demandas de la profesión siguen siendo las mismas: la reducción de las jornadas excesivas, la cotización de todas las horas trabajadas (incluidas las guardias de 24 horas), la conciliación de la vida personal y familiar, la mejora de las retribuciones y la posibilidad de una jubilación anticipada en función de la peligrosidad y nocturnidad del trabajo.

"Queremos decirle al Ministerio que no estamos de acuerdo con el borrador que ha presentado. Seguimos queriendo una jornada normal, como la que tienen el resto de los trabajadores del Estado español, sin excepciones, que nos permita conciliar; que, si tenemos que hacer más horas de las necesarias, esas horas computen para nuestra jubilación como peligrosidad, como nocturnidad o incluso para una jubilación anticipada", señaló esta mañana Daniel Bernabéu, delegado del sindicato madrileño Amyts durante la protesta frente al Hospital Universitario de La Paz, en Madrid.

El portavoz del SME, Néstor Morchón, por su parte, ha sido tajante: "No se nos permite hacer huelga, y eso es muy grave. Probablemente tengamos que tomar medidas para parar esta esta impunidad", ha declarado con relación a lo que han denunciado muchas organizaciones sobre la imposición de unos servicios mínimos "excesivos", fijados, en algunos casos, por encima del 100%.

Читайте на сайте