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¿Puede pasar en la Antártida lo mismo que en Groenlandia con Trump? Estos son los países que han reclamado el Polo Sur

La anexión de Groenlandia es, sin lugar a dudas, uno de los grandes objetivos de Donald Trump a corto plazo en su segundo mandato presidencial de la Casa Blanca. En los últimos días, las delegaciones estadounidenses, con el vicepresidente JD Vance y Marco Rubio, junto con los ministros de Exteriores tanto de la mencionada Groenlandia como de Dinamarca, siendo estos Vivian Motzfeldt y Lars Løkke Rasmussen, anunciaron la creación de un grupo de trabajo para tratar este asunto.

Además de por ser una región rica en recursos naturales, la Casa Blanca ha dejado entrever que otro de los motivos que ha acrecentado el interés norteamericano es para estar a la par de Rusia y China, dos países con intereses en la región Ártica. Al respecto, el embajador ruso en Dinamarca, Vladímir Barbin, ha declarado que "Rusia no tiene planes agresivos en contra de sus vecinos en el Ártico, no les amenaza con acciones militares, no les chantajea y no pretende ocupar sus territorios".

En el caso de China, el interés por la región pasa por uno de los proyectos a futuro del país, siendo este la Ruta de la Seda polar, un hipotético corredor comercial que conecte Asia con Europa sin pasar por el Canal de Suez.

Todo ello ayuda a explicar las diferentes reclamaciones de las potencias mundiales con la región ártica, aunque el Polo Sur del planeta no se queda atrás, aunque sin ser la misma situación: hasta siete son los países que tienen reclamaciones territoriales en la Antártida, un territorio protegido por el Tratado Antártico desde 1959.

Europa, América y Oceanía en la Antártida

Este tratado entró en vigor dos años después, y fue firmado por los doce países que habían realizado actividades científicas y de exploración en la región, aunque posteriormente aceptaron el escrito más naciones. En este, se especifica de manera clara que la Antártida "se utilizará exclusivamente para fines pacíficos", y que "ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras el presente Tratado se halle en vigencia constituirá fundamento para hacer valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial en la Antártida, ni para crear derechos de soberanía en esta región", evitando también que se hagan reclamaciones a futuro.

Entre los firmantes, siete son los países que mantienen vigentes reclamos territoriales en la región, aunque ninguna lo hace con el territorio en su plenitud. Estos son Argentina, Francia, Noruega, Australia, Chile, Nueva Zelanda y Reino Unido, quienes en algunos casos estos territorios reclamados se solapan entre ellos.

El primero de todos ellos que reclamó la soberanía de la Antártida fue Argentina en 1904, quien considera al continente una extensión de la provincia de Tierra del Fuego, similar al caso de las islas Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur. Desde aquel año, la república sudamericana posee una base permanente en la región, la base Orcadas, todavía operativa a día de hoy.

Chile plantea el mismo motivo que Argentina, siendo una extensión, esta vez, de la Región de Magallanes y realizando su reclamo en 1940. En cambio, el caso de los cuatro países restantes, sus reclamaciones se basan en la llegada de exploradores y descubrimientos realizados durante los siglos XIX y XX, como son el caso de Reino Unido, Francia, Nueva Zelanda y Australia.

En el caso de la corona británica, esta formalizó su reclamo en 1923, originándose, sin saberlo, las reclamaciones también tanto de Nueva Zelanda como de Australia, ambos territorios del extinto Imperio Británico. Esto se debe a que, cuando realizó su reclamación, Reino Unido dejó la administración del área en manos de Nueva Zelanda, y tres años más tarde en las de Australia.

Francia reclama menos territorios que los otros países, concretamente la parte de Tierra Adelia, descubierta por el explorador Jules Dumont DUrville, y quien nombró ese terreno en honor a su esposa. Por último, Noruega se basa en la llegada del explorador Roald Amundsen, el primero que llegó al Polo Sur, en 1911.

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