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El tamaño sí importa en cosmética: qué significan los pesos moleculares y por qué deberías fijarte en ellos

Durante años hemos aprendido a leer etiquetas cosméticas buscando activos estrella, porcentajes llamativos o texturas sensoriales. Sin embargo, hay un dato técnico —mucho menos popular, pero decisivo— que marca la diferencia entre una fórmula correcta y una realmente eficaz: el tamaño de las moléculas. Un detalle aparentemente menor que determina hasta dónde llega un ingrediente, cómo actúa en la piel y qué resultados podemos esperar a corto y largo plazo. “Los pesos moleculares son una de las claves que explican por qué un mismo activo puede comportarse de forma radicalmente distinta según la fórmula”, introduce Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode.

En términos sencillos, el peso molecular define el volumen de una molécula: las más pequeñas penetran en capas más profundas de la epidermis; las más grandes se quedan en superficie, protegiendo, calmando y evitando la pérdida de agua. “Ni mejor ni peor: simplemente diferente”, puntualiza. Este concepto resulta esencial para entender por qué algunas fórmulas hidratan de verdad, otras rellenan de forma inmediata y algunas pueden resultar más irritantes. “Un bajo peso molecular penetra más, lo que es fantástico cuando buscamos hidratación profunda o estimulación celular, pero también aumenta el riesgo de sensibilidad si hablamos de activos potentes”, explica Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD.

El ácido hialurónico y la importancia de combinar pesos

Si hay un ingrediente que ejemplifica a la perfección la teoría del tamaño molecular, ese es el ácido hialurónico. Presente en casi todas las rutinas, su eficacia real depende —más de lo que imaginamos— del peso molecular con el que se formule.

Antes de entrar en productos concretos, conviene entender por qué hoy las expertas insisten tanto en los “hialurónicos multicapa”. La razón es sencilla: la piel no es homogénea, y una hidratación completa solo se consigue actuando a distintos niveles. “Los ácidos hialurónicos de bajo peso molecular penetran profundamente y aportan hidratación real desde dentro”, explica Patricia Garín, directora dermocosmética de Boutijour. “Pero si no se sellan con pesos más altos o con emolientes, esa humedad puede evaporarse”. De ahí que las fórmulas más avanzadas combinen dos, tres o incluso cuatro tamaños distintos. “Los pesos altos se quedan en superficie y atrapan el agua; los medios y bajos rellenan desde capas inferiores”, añade Mireia Fernández.

Rejuvenating triple serum, de Byoode (89 euros)

Un sérum antiedad con triple cámara que combina vitamina C estabilizada, niacinamida y ácido hialurónico de cuatro pesos moleculares. El resultado: hidratación profunda, luminosidad y efecto relleno visible.

Hyaluronic intensive hydrating serum, de Perricone MD (95 euros)

Un sérum formulado con cuatro pesos moleculares diferentes de ácido hialurónico combinados con DMAE para un efecto tensor inmediato y progresivo.

Snow lotus lifting serum, de Boutijour (69 euros)

Un suero calmante e hidratante que apuesta por botánicos y activos antioxidantes para reforzar la barrera cutánea.

Ácidos exfoliantes: por qué unos irritan más que otros

El peso molecular no solo explica cómo hidrata un activo, también por qué algunos exfoliantes resultan más agresivos que otros. El caso más claro es el del ácido glicólico. “El glicólico tiene un peso molecular muy bajo, lo que significa que penetra muchísimo y acelera la renovación celular”, explica Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8. Esa capacidad lo hace tremendamente eficaz… y potencialmente irritante si la piel no está preparada. Por eso, como recuerda Raquel González, “siempre debe introducirse con pautas de adaptación”.

En cambio, otros ácidos como la gluconolactona o el salicílico presentan pesos moleculares más altos. “Trabajan de forma más superficial, más lenta y mucho más amable”, aclara Mireia Fernández. El objetivo es el mismo —mejorar textura y luminosidad—, pero el camino es menos agresivo.

Adzuki & ragi fantasy, de Byoode (39 euros)

Exfoliante en polvo que combina exfoliación física con polvo de arroz y química suave gracias a la gluconolactona y el ácido fítico. Ideal para pieles sensibles o que buscan renovación sin irritación.

Neuropeptide facial cream, de Perricone MD (176 euros)

Con ácido glicólico de bajo peso molecular, DMAE y neuropéptidos, mejora la textura y firmeza de forma visible desde la primera aplicación.

Sleep glycolic, de Medik8 (49 euros)

Sérum nocturno con alto porcentaje de ácido glicólico, diseñado para actuar durante seis horas mientras dormimos.

Encapsulación: el aliado silencioso del peso molecular

Aunque el tamaño importa, no actúa solo. “El sistema de encapsulación es igual de determinante”, subraya Raquel González. Estos sistemas controlan la profundidad, el momento de liberación y la estabilidad del activo, mejorando su eficacia y tolerancia. “Dirigen el ingrediente al lugar preciso y permiten que se libere de forma más controlada”, añade Mireia Fernández. Gracias a ello, un mismo retinoide puede ser más potente… y a la vez más respetuoso.

Retin-a night, de Byoode (75 euros)

Sérum nocturno con retinal encapsulado y retinART, enriquecido con péptidos, vitaminas y superalimentos para una acción antiedad potente sin irritación.

High potency triple retinol renewal serum, de Perricone MD (95 euros)

Sérum formulado con 3 tipos de retinoides encapsulados para mejorar arrugas, firmeza y tono.

Crystal retinal 3, de Medik8 (65 euros)

Sérum con retinal encapsulado, once veces más rápido que el retinol convencional, con menor riesgo de efectos secundarios.

Entender los pesos moleculares cambia la forma de mirar la cosmética. Ya no se trata solo de qué ingrediente lleva una fórmula, sino de cómo está diseñado para actuar en la piel. Porque en belleza, como en casi todo, el tamaño —bien pensado— sí importa.

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