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Siempre que veas un cono de tráfico te acordaras de él: la razón por la que un hombre lleva 40 años coleccionándolos

David Morgan, un vecino de West Oxfordshire (Inglaterra), ha convertido lo que empezó como una disputa legal en la mayor colección conocida de conos de tráfico del mundo: más de 500 unidades certificadas por Guinness World Records, en distintos tamaños, formas y colores.

Su afición nació en 1986, cuando la empresa de plásticos en la que trabajaba (uno de los principales fabricantes de conos del país) se vio envuelta en un litigio con un competidor que aseguraba que habían copiado el diseño de uno de sus modelos. Para demostrar lo contrario, Morgan recorrió el país recopilando conos de distintos tipos como prueba. Ganaron el caso y él no volvió a parar.

La colección que nació de un juicio y terminó en un récord mundial

Desde entonces, Morgan ha seguido ampliando la colección sin apropiarse de ninguno sin permiso: suele pedirlos a los encargados de obras o recuperar modelos que llevan años abandonados.

También encuentra variantes poco comunes en lugares inesperados como salas comunitarias o funerarias, donde suelen conservar modelos antiguos. Según explicó a la prensa local, “algunos llevan quince años sin que nadie los toque”.

Entre sus piezas destacan un Adapterform de 1980 que encontró en un aeropuerto de Córcega durante su luna de miel y su cono más antiguo: un Lynvale de 1956 procedente de Escocia. En casa conviven con ellos: su hija Poppy y su esposa Breda bromean con las dificultades para cortar el césped cuando los conos invaden el jardín, aunque la mayor parte están almacenados en el garaje.

Su objetivo ahora es conseguir lo que él mismo define como su “Santo Grial”: un raro cono pentagonal fabricado en Mánchester, del que recibe rumores y avistamientos que nunca llega a tiempo de confirmar. “Es como buscar a Elvis”, decía entre risas en una entrevista con el diario local Oxford Mail.

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