Dolly Parton cumple 80 años y sigue rogándole a Jolene
[[LINK:TAG|||tag|||633611e21e757a32c790b6ac|||Dolly Parton]] cumple 80 años y sigue trabajando con la naturalidad de quien baja a por el pan, pero vuelve con un Grammy debajo del brazo. No hay épica impostada en su aniversario: Dolly nunca ha sido de homenajes solemnes ni de mirar atrás con cara de mausoleo. Sigue ahí, activa, reconocible, como esas artistas que llevan toda la vida en la carretera y a las que el público trata con la familiaridad de quien saluda a una vecina ilustre.
Nació el 19 de enero 1946 en Sevierville, Tennessee, en una familia tan numerosa que hoy levantaría sospechas al padrón municipal: doce hermanos, una casa sin lujos y muchas canciones compartidas. De esa infancia salió 'Coat of Many Colors', que no es nostalgia dulzona, sino memoria sin maquillaje. Dolly aprendió pronto que contar bien lo que te ha pasado es una forma de dignidad.
Su primer gran escaparate llegó en los años sesenta junto a Porter Wagoner. Cuando decidió marcharse, lo hizo con educación sureña y talento afilado: 'I Will Always Love You' fue una despedida laboral que acabó sonando en medio planeta por voz de [[LINK:TAG|||tag|||63361a695c059a26e23f82df|||Whitney Houston.]] Algo así como escribir la sevillana del "adiós", y que décadas después la cante medio mundo sin saber muy bien de dónde salió.
En los setenta firmó una ristra de canciones que hoy son patrimonio cultural: 'Jolene', '9 to 5', 'Here You Come Again'. Historias claras, melodías que entran solas y una voz que no necesitaba alardes. Cantaba como quien conversa apoyada en la barra, y por eso se la entendía todo. Su imagen —peluca, brillo, exceso consciente— siempre fue una estrategia tan lúcida como un mantón bien colocado: distrae, pero manda. En eso tiene algo de Lola Flores del country, consciente de que el personaje también es un arma.
Luego llegaron el cine, los negocios y una fama transversal que la convirtió en algo más que una cantante. Sin hacer ruido, ha regalado millones de libros infantiles con su Imagination Library y ha apoyado causas sociales con la misma discreción con la que otros se hacen selfies. Como esas figuras respetadas que no necesitan dar lecciones porque ya han dado ejemplo.
A los 80 años, Dolly Parton no actúa como reliquia. Sigue grabando discos, colaborando con artistas jóvenes y defendiendo la canción popular bien hecha. No se disfraza de moderna ni reniega de lo suyo. Como Rocío Jurado cantando copla en vaqueros o una veterana del flamenco que llena teatros sin cambiar el compás, Dolly demuestra que cuando hay verdad, el paso del tiempo no estorba: acompaña.