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Un "segundo país" bajo los Alpes: Suiza perfora sus montañas para conectar Europa

Suiza ha logrado sacar adelante un proyecto único en Europa. Se trata de una obra de arte en la ingeniería y que supone un gran avance para el país. Bajo el paisaje de los Alpes, el país ha construido una red de más de 1.400 túneles que recorren 2.000 kilómetros bajo la roca.

Un proyecto que comenzó hace tres décadas y que permite conectar Suiza con distintos países europeos en un intento por proteger el clima y la biodiversidad alpina. A finales del siglo XX, el país asumió que su geografía no podía seguir marcando el ritmo del transporte europeo, por lo que surgió una estrategia de Estado orientada a redefinir la circulación de personas y mercancías entre el norte y el sur del continente.

Sin duda, una idea que ahorra tiempo y esfuerzos a los ciudadanos, dando una mayor calidad de vida sin la necesidad de afectar al medioambiente.

Un mundo bajo los Alpes

Suiza cuenta con más de 1.400 túneles, con una longitud total que ya supera los 2.000 kilómetros. Esto incluye túneles ferroviarios, de carretera y galerías ocultas para el suministro de agua y electricidad. Y es que tan solo en longitud, la red subterránea rivaliza con los principales sistemas de transporte urbano.

No obstante, la obra maestra de este proyecto es el Nuevo Enlace Ferroviario a través de los Alpes (NRLA). Este megaproyecto combina tres túneles de base: Lötschberg, San Gotardo y Ceneri, en un corredor ferroviario plano bajo las montañas.

El Túnel del San Gotardo recorre 57 kilómetros bajo los Alpes y es el túnel ferroviario más largo del mundo, y permite que un tren de pasajeros lo cruce en aproximadamente 20 minutos.

El objetivo: cuidar el medioambiente

Aunque esta obra de la ingeniería supone una comodidad para el ser humano, puesto que facilita y reduce el tiempo de los viajes, el objetivo central es meramente medioambiental. Durante décadas, el tráfico de camiones pesados saturó los valles alpinos con gases de diésel, afectando la salud de los pueblos locales y el ecosistema.

Por ello, la solución fue mover esa carga al subsuelo a través de la construcción de una ruta bajo las montañas que permite que los trenes de mercancías consuman mucha menos energía por cada tonelada transportada.

De hecho, el gobierno suizo describe la NRLA como una forma de "desplazar el tráfico de mercancías de la carretera al ferrocarril para proteger los Alpes".

Gracias a esta política, el 72% del transporte de mercancías transalpino en Suiza se realiza hoy por ferrocarril y se estima que sin estos túneles, más de 650.000 camiones adicionales habrían cruzado los Alpes en un solo año, evitando la emisión de al menos 0,7 millones de toneladas de CO2.

Un proceso largo y complejo

Excavar toda esa red de túneles no fue algo sencillo. En total, se extrajeron alrededor de 28 millones de toneladas de roca solo para el túnel de San Gotardo y todos esos materiales se llevaron a la superficie, mientras que el agua residual fue tratada y enfriada antes de ser devuelta a los ríos para no alterar el ecosistema acuático.

De esta forma, el proyecto minimizó su impacto negativo y exprimió al máximo el positivo. Para los habitantes de los valles, cada tren que pasa por el subsuelo significa noches más silenciosas y un aire mucho más puro.

Además, el plan contempló la reconstrucción de muros de piedra seca y la restauración de riberas para favorecer la vida de reptiles y pequeños animales que habían perdido su hábitat.

Asimismo, el proyecto mejora la seguridad de los conductores. Las galerías y túneles sirven para proteger carreteras y vías férreas de posibles avalanchas y desprendimientos de rocas en las regiones alpinas. Ante el aumento de las lluvias torrenciales y los fenómenos extremos, las rutas subterráneas y los túneles mantienen abiertas las vías principales cuando las carreteras de la superficie están bloqueadas.

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