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Quién era Alex Pretti, el hombre abatido por agentes federales en Mineápolis

Alex Pretti, de 37 años, era un ciudadano estadounidense residente en Mineápolis que trabajaba como enfermero cuando murió tras recibir disparos de agentes federales el sábado por la mañana en el sur de la ciudad. Su fallecimiento se produjo durante una operación de control migratorio y ha generado una fuerte polémica, además de nuevas protestas contra la presencia de fuerzas federales en la ciudad.

Versiones enfrentadas sobre el tiroteo

El suceso ocurrió alrededor de las 9:05 hora local (15:05 GMT), cerca de la intersección de Nicollet Avenue y 26th Street. Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), los agentes dispararon en defensa propia después de que Pretti se aproximara a ellos armado con una pistola semiautomática de 9 mm y se resistiera a ser desarmado.

Sin embargo, esta versión ha sido cuestionada por testigos presenciales, autoridades locales y la familia de la víctima. Varios vídeos difundidos en redes sociales muestran a Pretti grabando la actuación de los agentes con su teléfono móvil. En las imágenes no se aprecia ningún arma y se le ve intentando interponerse entre los agentes y otras personas presentes en el lugar.

Las grabaciones también muestran cómo Pretti es rociado con una sustancia en los ojos y posteriormente reducido en el suelo por varios agentes. Poco después se escuchan hasta diez disparos.

Un enfermero sin antecedentes relevantes

Tras el tiroteo, el DHS difundió una imagen de un arma de fuego que, según la agencia, pertenecía a Pretti, y aseguró que llevaba dos cargadores de munición y no portaba identificación. El jefe de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino, sostuvo que el agente actuó en defensa propia.

El jefe de la policía de Mineápolis, Brian O’Hara, señaló que Pretti era propietario legal de un arma y contaba con permiso para portarla, y que sus únicos contactos previos con las fuerzas del orden estaban relacionados con multas de aparcamiento.

Alex Pretti vivía solo en un pequeño edificio residencial situado a unos 3,2 kilómetros del lugar donde fue abatido. Vecinos y compañeros de trabajo lo describieron como una persona tranquila, solidaria y comprometida con su profesión como enfermero. En las semanas previas, se había implicado en protestas contra las políticas migratorias del gobierno de Trump y las operaciones del ICE en Mineápolis.

Su muerte, ocurrida apenas dos semanas después de otro tiroteo mortal protagonizado por agentes de inmigración en la ciudad, ha intensificado las tensiones entre las autoridades federales y estatales. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, ha reclamado que el estado lidere la investigación, mientras la fiscalía ha presentado una demanda para evitar la destrucción de pruebas relacionadas con el caso.

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