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El neurointeriorismo: la tendencia que une ciencia y diseño para crear espacios que mejoran el bienestar mental

El diseño de interiores vive una revolución silenciosa impulsada por una nueva disciplina que combina neurociencia y arquitectura: el neurointeriorismo.

Esta tendencia, cada vez más presente en estudios de diseño y proyectos residenciales, busca crear espacios que no solo sean estéticamente agradables, sino que mejoren el bienestar emocional, la concentración y la salud mental de quienes los habitan.

El neurointeriorismo parte de una premisa clara: el entorno físico influye directamente en el cerebro. Investigaciones recientes demuestran que factores como la iluminación, los colores, la distribución del espacio o la presencia de elementos naturales pueden activar zonas cerebrales relacionadas con el estrés, la calma o la creatividad.

Por eso, los profesionales de esta corriente trabajan con criterios científicos para diseñar ambientes que generen sensaciones positivas y regulen las emociones.

Iluminación, color y materiales naturales: las claves científicas del bienestar en casa

Uno de los pilares de esta tendencia es la iluminación biológica, que imita los ciclos naturales del sol para favorecer el descanso y mejorar el estado de ánimo. Los expertos recomiendan luz cálida y tenue por la noche, y luz más fría y brillante por la mañana, un patrón que ayuda a regular el ritmo circadiano y reduce la fatiga mental. “La luz es un regulador emocional potentísimo”, explican los especialistas.

El color es otro elemento clave. Tonos como el azul suave o el verde salvia se asocian con la calma y la concentración, mientras que los amarillos apagados o los terracotas fomentan la sensación de confort. El neurointeriorismo evita los contrastes agresivos y apuesta por paletas que transmitan seguridad y estabilidad emocional.

La distribución del espacio también se analiza desde una perspectiva cerebral. Los entornos saturados o desordenados pueden aumentar los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Por ello, esta tendencia promueve espacios despejados, zonas de descanso bien delimitadas y áreas de trabajo que favorezcan la atención sostenida.

La incorporación de materiales naturales, como madera, piedra o fibras vegetales, se ha convertido en un sello distintivo, ya que generan una sensación de conexión con la naturaleza que el cerebro interpreta como seguridad.

El auge del teletrabajo ha acelerado la popularidad del neurointeriorismo, especialmente entre quienes buscan hogares que favorezcan la productividad sin sacrificar la calma. Estudios de diseño de toda Europa ya ofrecen servicios especializados que incluyen análisis lumínicos, estudios cromáticos y recomendaciones basadas en neuroarquitectura.

Lejos de ser una moda pasajera, el neurointeriorismo se perfila como una herramienta fundamental para crear espacios que cuiden la mente tanto como el cuerpo.

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