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Las cuatro mejores plantas de interior que sobreviven a la calefacción

Con la llegada del invierno, los hogares se vuelven más confortables gracias a la calefacción, pero ese mismo bienestar puede convertirse en un problema silencioso para las plantas de interior. El aire caliente reseca el ambiente, reduce la humedad y altera los ritmos naturales de riego y luz, factores que provocan que muchas especies acaben mustias, con hojas secas o crecimiento apagado.

Sin embargo, no todas las plantas sufren por igual. Algunas especies están mejor preparadas para convivir con radiadores encendidos y estancias cerradas durante meses. Son resistentes, se adaptan con facilidad y mantienen su aspecto incluso en condiciones poco favorables.

Lengua de suegra

La lengua de suegra se ha ganado su fama de planta indestructible a pulso. Sus hojas firmes y verticales no solo aportan un toque moderno a cualquier estancia, sino que además toleran sin problemas el aire seco que genera la calefacción. Esta resistencia se debe a su capacidad para conservar agua en las hojas, lo que le permite sobrellevar ambientes poco húmedos sin resentirse.

Es una opción ideal para quienes no quieren estar pendientes del riego constantemente, ya que el exceso de agua es su principal enemigo. En invierno, con temperaturas estables en el interior, se mantiene en perfecto estado con cuidados mínimos y sin perder su forma característica.

Potus

El potus es una de las plantas más populares en los hogares y no es casualidad. Se adapta con facilidad a diferentes condiciones de luz y temperatura. Aunque la calefacción pueda secar el ambiente, esta planta suele mantenerse frondosa siempre que no se descuide el riego de forma extrema.

Durante el invierno su crecimiento se ralentiza, algo completamente normal, pero sus hojas continúan aportando frescura y color al interior. Además, su capacidad para vivir en zonas con poca luz natural la hace especialmente útil en viviendas donde los días grises son frecuentes.

Cinta

La cinta es una de esas plantas que parece inmune al paso del tiempo. Crece con rapidez, se recupera con facilidad y mantiene un aspecto vivo incluso en ambientes secos. Aunque prefiere cierta humedad, es capaz de convivir con la calefacción sin grandes problemas si se encuentra en un lugar bien iluminado y recibe un riego moderado.

Uno de sus grandes atractivos es su dinamismo: cuando se siente cómoda, produce nuevos brotes que cuelgan de la planta madre, aportando movimiento y sensación de frescura a cualquier estancia, incluso en pleno invierno.

Zamioculca

Si hay una planta que destaca por su resistencia extrema, esa es la zamioculca. Sus tallos gruesos y raíces almacenan agua, permitiéndole sobrevivir en ambientes secos y con riegos muy espaciados. Precisamente por eso, la calefacción no supone un gran problema para ella, siempre que no se cometa el error de regarla en exceso.

Además de resistente, es una planta muy decorativa, con hojas brillantes que no pierden intensidad durante el invierno.

Más allá de elegir especies resistentes, conviene recordar que ninguna planta agradece el calor directo. Mantenerlas alejadas de radiadores, evitar corrientes de aire caliente y ajustar el riego a la época del año marcará la diferencia.

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