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Jorge Azcón: «En Aragón votamos este domingo la puerta de salida de Sánchez»

Son las 22:40 de la noche. Llueve y está mojada la carretera que une Teruel con Zaragoza. Apenas transita nadie. Camiones. Y furgones que señalizan obras de mejora. Estamos en la España vaciada. Avanza a buen ritmo –sin exceder el límite de velocidad, eso sí– un Volkswagen propiedad del Partido Popular de Aragón. En el interior, Jorge Azcón, presidente y candidato a la reelección, pone su iPhone en un soporte situado en el reposacabezas del asiento del copiloto. «Y ahora, voy a cumplir con mi rutina de todas las noches: ver las noticias de Antena 3». Le gusta la manera en la que el presentador, Vicente Vallés, le hinca el colmillo a la actualidad política. «Es buenísimo. El mejor».

Pasadas las 23:00, se abre la puerta del garaje de su casa, en una zona residencial. Un poco antes de lo previsto. Allí le espera su mujer. «Un día de estos me va a matar». Lo primero que hizo nada más terminar el último acto de la jornada fue llamarla. Primero a ella. Luego, a sus dos hijos. «Los extranjeros». Porque viven fuera. Los cuatro entran por videoconferencia. Hablan poco de política. Mucho de orgánica familiar. Que si los planes en Semana Santa, que si los estudios, que si el trabajo, que si los amigos. Lo segundo, responder a LA RAZÓN, que va de polizón a bordo.

¿Qué tal va la campaña? ¿Cuál es su meta?

Estamos contentos pero hay que trabajar hasta el final. Los últimos días son los más importantes, los que tenemos oportunidad de convencer a más gente que pueda estar indecisa y por eso vamos a trabajar hasta el último minuto para que Aragón sea imparable. El objetivo es ganar las elecciones, que podamos mejorar el resultado que teníamos. Creo que hemos hecho un muy buen trabajo estos años, hoy somos una comunidad de referencia a la hora de atraer inversiones, lo que va a generar bienestar y prosperidad.

¿Teme que todo sea para nada?

Los aragoneses van a votar y cuando voten no se van a equivocar. Lo que me importa es que haya un gobierno fuerte. Entre el bloqueo y el que le preocupa más la política nacional, el PP es la opción de estas elecciones.

Se dice que su tierra es el Ohio de España.

Votamos para elegir al próximo presidente, pero también para enseñarle la puerta de salida a Pedro Sánchez. Queremos que sea el principio del fin del sanchismo. Pilar Alegría es el proyecto de la mentira, de la corrupción, de traicionar las ideas que dijeron defender.

¿Entre el Vox que le hizo alcalde de Zaragoza en 2019 y el de ahora ve mucha diferencia?

Sin duda. En aquel momento, Vox entendía que el cambio era prioritario y hoy piensa más en su crecimiento que en echar a Sánchez.

¿Por qué si Vox no apoyaba los presupuestos hace un mes va a hacerlo después del 8-F?

Lo determinante es quién gana las elecciones, cuál va a ser el partido más votado con gran diferencia con respecto al siguiente. Y el resultado de las elecciones está por ver, pero lo lógico es que se sepa gestionar la opinión de los aragoneses. Lo he explicado muchas veces: Vox tiene que entender que hay tres reglas fundamentales. La primera, la legalidad. No puede pedirme que limpiemos los cauces de los ríos sin que tengamos la confederación hidrográfica. Yo quiero limpiar los cauces de los ríos, pero no quiero cometer un delito ambiental. Dos, las competencias: quiero mejorar la seguridad en los pueblos de Aragón, pero no soy el ministro del Interior. Y tres, cuando tú en política no tienes una mayoría absoluta, tienes que pactar. Y el pacto es bajo una regla muy básica: el mínimo común. Ni es tu programa ni es mi programa, es el punto en el que ambos podemos compartir los proyectos.

¿Tiene el PP un problema con el relato? En Extremadura, ganó con el 43% de los votos y pareció un mal resultado.

Nosotros aspiramos a ganar y que no haya otra alternativa que no pase por un gobierno del PP. Si tenemos unos resultados previsibles que hagan que el gobierno de la comunidad autónoma siga girando en torno al PP será la izquierda la que se querrá consolar con el ascenso de Vox. El PSOE quiere poder seguir utilizando una política del miedo. Y el argumento se lo da Vox.

¿Y si Vox exige volver al gobierno para apoyarle de nuevo?

El material del que están hechos los partidos se comprueba cuando se gobierna. Una cosa es predicar y otra dar trigo. Es de lo que se dio cuenta Vox: gobernar es lo realmente complicado. Tiene poca intención de entrar. Utilizó una excusa para salir. Vieron que no estaban capitalizando la acción de gobierno y pensaron que crecerían más desde la oposición.

No les fue mal. Han subido bastante desde entonces.

Es lo que me lleva a pensar que se sienten más cómodos en la oposición que teniendo responsabilidades de gobierno. Gobernar significa tomar decisiones difíciles, tener que priorizar. Desde la oposición puedes decir lo que te dé la gana y que haya una parte del electorado que te crea.

En 2019, su rival en el Ayuntamiento fue Pilar Alegría. ¿Cómo ha cambiado desde entonces?

Creo que es aún más mentirosa. Cuando estaba en el Ayuntamiento me engañó, pero creo que pasar por el Gobierno de España y ser la portavoz de Pedro Sánchez ha hecho que entienda que la mentira es una parte esencial de la acción política. Y eso es incompatible con lo que pensamos los aragoneses.

La campaña ha estado marcada por algunos cisnes negros, como el decreto ómnibus que contenía la subida de las pensiones. El Gobierno, finalmente reculó.

Sabemos que han hecho campaña sucia, han utilizado llamadas telefónicas a personas mayores para decirles que era Jorge Azcón el culpable de que no se revalorizaran las pensiones. Al final, se ha demostrado que teníamos razón: era posible llevar un decreto que tuviera solo la revalorización de las pensiones. Me parece nauseabundo que el PSOE siga intentando utilizar a las personas mayores con sus pensiones y, una vez más, refleja la calaña del presidente del Gobierno.

¿Y la regularización masiva anunciada por Sánchez? ¿También cree que uno de sus objetivos es inflar a Vox?

Vox y el PSOE se retroalimentan. El único clavo al que puede agarrarse el PSOE es que a Vox le vaya bien. Pedro Sánchez sólo puede movilizar a su electorado a través de una política del miedo con Vox. Por eso, hace una política que polariza, que cabrea. Vox quiere que los cabreados confíen en ellos y el PP quiere que el cabreo sea útil, que el cabreo sirva para algo. Yo también estoy cabreado, pero el cabreo lo empeño en trabajar para que en Aragón podamos ver que hay una forma distinta de gobernar al socialismo.

¿Está de acuerdo con la postura de su partido?

Regularizar a una persona que no sabemos si está pendiente de que le condenen en un juicio por delitos que pueden ser gravísimos, es un tremendo error.

El PP dice que está a favor de una regularización «ordenada».

Estamos dispuestos a que la gente que quiera venir a trabajar en España, que quiera un puesto de trabajo, que esté dispuesta a integrarse en nuestra cultura, pueda venir. Pero los papeles para todos que el PSOE ha pactado con Podemos es un tremendo error para nuestro país.

Le quería preguntar por Mercosur. ¿Qué le diría a los agricultores de Aragón?

En Aragón la verdadera preocupación histórica que han tenido los agricultores es el trasvase del Ebro.

Por eso también le pensaba preguntar.

Es lo que hoy defiende Vox. En Aragón no puedes decir que defiendes a los agricultores si defiendes el trasvase del Ebro. No se puede defender una cosa y la contraria. Lo que ha hecho Vox ha sido votar a favor de la propuesta en el Parlamento Europeo de la extrema izquierda, para que no se aprueben las cláusulas de salvaguarda. Lo que necesitan los agricultores es lo que ha hecho el PP: asegurarse de que se aprueban las cláusulas de salvaguarda, de que se aumentan los controles en frontera y de conseguir un incremento significativo de la PAC.

Llega a la recta final de campaña con una cifra de inversión de 90.000 millones de euros.

Eso significa que vamos a cambiar la estructura económica de Aragón. Hoy Aragón es una comunidad de referencia en la industria tecnológica del sur de Europa. Estamos hablando de superar a París. De poder igualarnos a Fráncfort . Si en el futuro se hacen las cosas bien puede ser que Aragón sea la región de Europa con mayor capacidad de computación, que la industria de datos sea la más potente.

¿En qué lo va a notar el ciudadano de a pie?

Se van a crear decenas de miles de puestos de trabajo. Nuestra economía va a crecer. Eso va a significar más recaudación para las administraciones. Y mayores presupuestos significa mayor calidad en los servicios públicos.

¿Bajando impuestos?

El objetivo de la siguiente legislatura es bajarlos todavía más y hacerlo sobre todo con la gente joven, que necesita comprarse una vivienda.

¿Primera medida para el día después de formar gobierno?

Un presupuesto. Las elecciones se han convocado porque no había.

¿Aunque se quede todo como estaba no se arrepiente de haber pulsado el botón nuclear?

Las reglas de la democracia hay que respetarlas. Creemos en la coherencia. No podemos estar criticando a Sánchez por no tener presupuesto y hacer lo mismo. Por eso, cuando Vox dice que me equivoco en convocar elecciones le recuerdo que no se puede decir una cosa y la contraria. Si yo no hubiera convocado elecciones, Vox me estaría acusando de hacer lo mismo que Sánchez.

Las 24 horas con Azcón

Termina el martes. Azcón se despide de su director de comunicación, Carlos Villanova, que le recuerda la agenda de mañana: «A las 9, con Federico. A las 10, debate en El Periódico de Aragón. ¿Lo llevas todo, presi?». A las 7, volverá a estar en planta.

Como hoy, que ha amanecido en La Antilla, bar del centro de Zaragoza donde atiende a La Ser. A la salida, se cruza con Tomás Guitarte. «¿Qué, otra inversión más?», le inquiere el candidato de Aragón Existe, aquel diputado que tuvo que llevar escolta por apoyar la investidura de Sánchez en 2020 y al que Azcón mira de reojo, por si le puede librar de Vox. Nos pica la curiosidad: ¿los políticos se desean suerte como los toreros antes de hacer el paseíllo? «Hombre, pues claro. Aquí hay buena relación».

Se despide de Guitarte y, siguiente encuentro fortuito: a lo lejos aparece un mini al que se acerca corriendo. Es Ana, su mujer, que trabaja cerca. Un breve saludo y sigue la ruta. Desde primera hora le acompañan dos mujeres jóvenes que portan cámaras de fotografía y vídeo. Siguen cada uno de sus movimientos para generar contenidos en las redes sociales, los mares donde los políticos van a faenar para pescar el voto de las nuevas generaciones.

A las 10:00, Azcón se abrocha el cinturón. Rumbo a Teruel. Invierte las casi dos horas de trayecto en repasar discursos. A mitad de camino, pausa en La Pausa, para tomar «un cortado». Azota el viento, gélido. En la estación de servicio, un ciudadano se sorprende cuando se lo topa de frente: «¡Le vi ayer en la tele! ¿Una foto?». Por sus rasgos y acento, parece inmigrante. Lo mismo se podría beneficiar de la regularización. Azcón, siempre sonriente, accede pronto. «Claro, hombre, por supuesto». Dispara el selfie. «Tiene buen ángulo esto». Anoche tuvo lugar el tercero de los cuatro debates. En Aragón TV. 18,7% de cuota de pantalla. Ahí es nada.

A las 12:00, llegada al destino: Aeropuerto Industrial de Teruel, donde se reencuentra con su jefe de filas, de ahora en adelante entregado a la causa. Alberto Núñez Feijóo se baja de un auténtico coche de cuadrillas. Viene contento. Salió en volandas de su particular debate, en la comisión de la dana. Los dos coinciden en que la destreza con la que toreó a la izquierda hará que el PP crezca en su particular pugna con Vox por el voto de derechas. Rueda de prensa y tour en autobús por las instalaciones. En la radio, de El canto del loco a Gloria Estefan. Un operario requiere las acreditaciones. «Aquí tiene usted la mía, que yo soy legal, ¿eh?», bromea Feijóo.

Prosiguen la jornada en la sede del PP de Teruel, donde se reúnen con alcaldes. Después, comida. Y, cuando una España entra en letargo, siguen con sus tareas en el hotel Reina Cristina. Discursos, entrevistas, vídeos. Azcón se graba con la número uno por Teruel, que fue madre de Carlitos el mismo día en que se presentó la candidatura. El bebé, todo un símbolo, cayó como el gordo de la lotería. Era 7 de enero.

En el descansillo, reaparece Feijóo. Listos para recorrer la ciudad antes del mitin. Le enseña Azcón un vídeo en el que aparece Alegría guiñándole el ojo a Nolasco, aspirante regional de Vox, después del debate. «¿Ves?». Es la prueba de cargo de que pactan, como le contó a Alsina. Trescientas personas ondean banderas de Aragón y de España. «Sin fletar un autobús, eh». El leitmotiv es el Parador de Teruel y la susodicha fiesta de Ábalos en pandemia, en presencia de Alegría. Epítome de la corrupción sanchista. Proponen una reforma integral para borrarle cualquier estigma del pasado.

Antes de volver, una promesa en una residencia de ancianos. Uno de los receptores del «call center» que ha montado el PP, Cándido, devolvió la llamada porque quería conocer a Azcón. No dudó en decir sí. Lo mejor de la campaña, asegura, «el contacto con la gente».

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