World News in Spanish

Cobrar por el uso del baño en la hostelería: la aclaración que se hace viral en X

Las redes sociales vuelven a ejercer como altavoz del descontento ciudadano ante comportamientos que, en ocasiones, rozan lo incomprensible. En esta nueva polémica, el sector de la hostelería se sitúa en el ojo del huracán tras una denuncia viralizada por la cuenta Soy Camarero, gestionada por Jesús Soriano. El suceso ha puesto de manifiesto una preocupante falta de sensibilidad en un local que prohibió tajantemente el uso del aseo a una mujer gestante que se encontraba indispuesta.

Todo se desencadenó cuando la pareja de la afectada intentó actuar con total corrección, entrando en el establecimiento con la firme intención de abonar una consumición para legitimar el acceso. La necesidad era apremiante, pues la mujer se encontraba en evidente estado de gestación y con malestar físico. Sin embargo, sus súplicas chocaron contra un muro de inflexibilidad por parte de los responsables del negocio, que no atendieron a razones.

Por desgracia, la reacción del personal fue tan tajante como desagradable para los protagonistas de este incidente. La empleada no solo bloqueó el paso a los servicios, sino que, percatándose del evidente malestar de la mujer, le advirtió con frialdad que no vomitara en el interior del local. Lejos de ofrecer auxilio ante una situación de vulnerabilidad, se aferraron a sus normas con una rigidez pasmosa.

La respuesta oficial del establecimiento no hizo más que echar gasolina al fuego de la controversia. Los dueños justificaron su proceder alegando que los aseos son de uso exclusivo para clientes, llegando incluso a cuestionar las formas de quienes pedían ayuda. Esta defensa a ultranza de la política interna ha reabierto el debate sobre los límites de la normativa.

 

El vacío legal y el sentido común

Resulta llamativo que, pese a la frecuencia con la que se dan estos conflictos, no exista en nuestro país una normativa estatal específica que regule al detalle el acceso a los sanitarios en bares y restaurantes. La legislación vigente otorga un amplio margen de maniobra, provocando que la decisión final recaiga casi exclusivamente en el criterio, a veces arbitrario, de cada propietario.

Bajo el amparo del derecho de admisión, los hosteleros ostentan la potestad de limitar el uso de sus instalaciones privadas a su discreción. Técnicamente, un dueño puede determinar que sus baños son solo para quien consume, una práctica habitual en zonas muy transitadas para evitar el deterioro de los servicios. Sin embargo, la ética elemental suele chocar frontalmente con la aplicación estricta de esta norma en casos de necesidad.

No obstante, la ley no funciona como un escudo impenetrable ante lo que podría considerarse una omisión de socorro. Diversos juristas advierten que negar el paso en situaciones de clara urgencia, como las náuseas severas de una embarazada, trasciende las reglas de la casa. Impedirlo podría constituir una infracción, recordándonos que el sentido común debe prevalecer sobre cualquier cartel de reservado.

Читайте на сайте