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Ángel, aficionado del Oviedo en Vallecas: "La suspensión del partido es un escándalo, surrealista, una vergüenza"

A la cinco de la mañana, Ángel se ha despertado para coger a las 6 el Alsa que le ha traído a Madrid y ver el Rayo Vallecano - Oviedo de LaLiga. Lo ha hecho todo con tiempo suficiente para quedar en Vallecas con amigos, tomar algo y después ver el partido de las 14:00. A las 12:00 de la mañana, cuando el hincha del club asturiano, miembro de la Peña Olivares ha cogido el teléfono, por detrás sonaba el altavoz del metro anunciando la siguiente estación: “Estoy yendo a Vallecas, al menos veo el campo por fuera, tomo algo y me vuelvo en el autobús de las 18”. Será sin ver el partido, que ha sido suspendido.

Suspendido por el terreno de juego

Estaba de camino a Madrid, sin echarse una pequeña siesta pese al madrugón, porque los días de partido no se duerme, cuando le empezaron a llegar los mensajes: el partido se había suspendido porque “en el momento actual, el terreno de juego (del estadio de Vallecas) no reúne las garantías necesarias para la celebración del encuentro en condiciones de seguridad", informó LaLiga en un comunicado. A horas del encuentro. “Cabe destacar que el Rayo Vallecano ha realizado importantes esfuerzos durante esta misma semana, acometiendo el cambio completo del césped del terreno de juego, con el objetivo de que el partido pudiera disputarse con normalidad”, decía el club madrileño. Sin embargo, las condiciones climatológicas adversas durante la ejecución de estos trabajos, así como las previsiones meteorológicas para las próximas horas, con continuidad de lluvias, han impedido que el césped alcance el estado óptimo necesario”.

¿A quién se le ocurre un cambio de césped en invierno?”, se pregunta o más bien exclama Yayo, aficionado del Oviedo que la noche del viernes al sábado durmió en Fuenlabrada, una ciudad al sur de Madrid, en casa de su hijo, para ver el encuentro de hoy. “¿Creen que en tres días va a arraigar el césped?”. Ángel o Yayo son solo un ejemplo de los centenares de aficionados oviedistas que habían planeado ver el partido de su equipo en Vallecas y que la suspensión les ha pillado con todo pagado y sin plan B.

Oviedistas en Vallecas

Ángel tiene 29 años, Yayo está jubilado, pero ambos están aprovechando el regreso del Oviedo a Primera para acompañar al equipo: “Estuve en Barcelona, en Bilbao, vuelvo a Madrid en mayo, en Mallorca voy a estar una semana. Yo tengo la suerte de que ya no trabajo”, dice Yayo, que ha llegado a Madrid desde Mieres. “Tienes que armar unos cosas del demonio para viajar”. Él intenta organizarlo todo cuando sale el calendario. Toma unos días por delante y otro por detrás. Por ejemplo, si es en el Camp Nou sabe que no se va a disputar en lunes, porque es muy raro que el Barcelona, con competición europea, sea ese día. Hay que hacer malabarismos para poder viajar con tu equipo y para Vallecas más, pues no da entradas al equipo visitante y se escuda en que es un equipo de barrio para no vender por internet. Confunde la tradición, la peculiaridad con la incomodidad. “A mi las entradas me las consiguió un amigo de Vallecas”, cuenta Ángel.

 

En su autobús de camino a Madrid, al conocer la situación, muchos aficionados cambiaron su billete para volver en el Alsa de las 14:00. Era un viaje de ida y vuelta en el día, sin tiempo para hacer turismo, no tenía sentido quedarse en Madrid. "No es normal que te enteres por la mañana, estamos en la Liga española, no puede ocurrir. Y ya sé que somos el Oviedo e importamos lo que importamos. Pero un escándalo, es surrealista”, repite varias veces Ángel, pero con tranquilidad, buscando un lado positivo. Por eso no cambió el billete. Va a pasar el mediodía en Vallecas, que no lo conoce, va a estar con los amigos y después, otra vez a al estación a coger el bus de regreso. Espera, como todos, que haya compensación.

Reclamación del Oviedo

El Oviedo, como poco, va a pedir que le den el partido ganado: “El Real Oviedo expresa su profundo malestar por el grave contratiempo generado y por la alteración sustancial de las condiciones de disponibilidad de jugadores que afecta directamente a nuestro equipo, teniendo en cuenta la situación clasificatoria y la relevancia de los puntos en disputa para ambas entidades”, decía el último punto de su comunicado. "En consecuencia, el Club anuncia que estudiará y ejercitará cuantas acciones reglamentarias resulten procedentes ante los organismos competentes, con el objetivo de salvaguardar el resultado del encuentro y garantizar unas condiciones competitivas equitativas”.

El enfado era general. Lo era en los jugadores del Rayo Vallecano, que el viernes publicaron un comunicado hartos de la situación del club, en la que el estado del césped es un capítulo más. Y ese enfado continúa en los aficionados del Oviedo, en Madrid, obligados a hacer turismo en un día gris y sin fútbol. “Estamos contentinos”, seguía Yayo desde la casa de su hijo en Fuenlabrada. “Es una puta vergüenza”, continuaba pese a que se había propuesto no decir palabrotas. “Pon lo que sea”, dice “¿Es que en Madrid no hay campos para jugar? Estamos hartos”.

-“¿Y que va a hacer esta tarde?”.

- "No sé. Intentaré ir al teatro”.

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