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La 'cárcel para niños' de EE.UU.: el centro en el que estuvo detenido Liam Conejo

Según ha publicado la Agencia EFE, abogados estadounidenses están denunciando las malas condiciones en las que se encuentran los inmigrantes recluidos en el centro de Dilley, uno de los dos únicos centros de detención de familias inmigrantes de Estados Unidos. El edificio alberga a más de 1.400 personas que esperan la aprobación de su solicitud de asilo, entre los que se encontraban Liam Conejo, un niño ecuatoriano de 5 años, y su padre hasta hace una semana.

Estas instalaciones se encuentran en la ciudad de Dilley, Texas, a uno 130 kilómetros de la frontera con México, y fue reabierto por el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, formando parte de su campaña de detenciones y deportaciones de personas migrantes. Sin embargo, 400 de las personas recluidas entre sus paredes serían menores de edad, incluyendo bebés aún en etapa de lactancia.

Asimismo, las familias y abogados están denunciando la falta de atención médica y limpieza en el centro. Una situación que está agravando un supuesto brote de sarampión, una enfermedad de alto contagio que se transmite por vía aérea, a través de las gotas expulsadas al toser, estornudad o hablar.

Dos pastillas de paracetamol para un adolescente con apendicitis

La Agencia EFE también ha recogido el testimonio de Hayima Al-Gamal y sus cinco hijos. Una familia de origen egipcio que lleva ocho meses retenida en el centro de Dilley debido a la detención de su marido, Mohammed Soliman, acusado de atacar a participantes en una manifestación pro-Israel en Colorado. A pesar de que un agente de FBI corroboró el desconocimiento de Hayima sobre las intenciones de su marido, madre e hijos permanecen en el centro mientras sus abogados tratan de impedir su deportación a Egipto.

Asimismo, el abogado de Hayima, Eric Lee, ha relatado cómo la falta de asistencia sanitaria en el centro, así como la pasividad de sus funcionarios ocasionó que uno de los hijos de Al-Gamal tuviera que ir de urgencia al hospital. El adolescente, de 16 años, se encontraba "retorciéndose de dolor" debido a una apendicitis. Sin embargo, el personal le indicó "que se tomara dos paracetamol". El adolescente no fue trasladado al hospital hasta casi desmayarse y presentar claros síntomas de inflamación en el apéndice, como vómitos.

Estos no son los únicos testimonios. El medio de comunicación France24 publicó las historias de diferentes migrantes que aún se encuentran recluidos en el centro. Entre las historias, destaca una madre colombiana y su hija enferma de Hirschsprung, un trastorno congénito que afecta al intestino grueso. Según la madre, la dieta proporcionada por el centro empeora la salud de su hija y, cuando decidió comunicárselo a la doctora del centro, esta le afirmó que "su única responsabilidad es que no pasáramos hambre".

"Hay una cárcel para niños en Estados Unidos" denuncia Chris Goodman, abogado

A diferencia de como ocurrió con el pequeño Liam Conejo y su padre, quienes estuvieron un mes recluidos, el centro de Dilley aún mantiene cerca de 400 menores de edad. Estos pueden esperar durante meses, con sus familias, la aceptación de su solicitud de asilo o su deportación. Según el Deportation Data Project, desde enero y octubre de 2025 se produjo un aumento considerable de detenciones de menores en Estados Unidos. Las cifras pasaron de 25 menores durante los últimos meses del Gobierno de Biden, a 170 durante los primeros meses del segundo mandato de Trump.

La privación de la libertad de estos niños tiene graves consecuencias en su desarrollo personal, principalmente en cuanto a sus estudios. Los menores se ven afectados en su proceso escolar, pues solo reciben un libro y una serie de ejercicios diarios, pero no cuentan con la presencia de un docente que les instruya, según denuncian los abogados.

Asimismo, su salud mental también se ve afectada. Según un estudio publicado en el British Journal of Phychiatry en 2025, el 42% de los niños que han sido detenidos y/o privados de libertad sufren depresión. Por lo que estas condiciones, además de la falta de asistencia médica, tendrían consecuencias permanentes en la salud mental y bienestar de los menores.

Para finalizar con la investigación, el abogado Chris Goodman, el cual trabaja en la misma firma que Lee y también representa a la familia Al-Gamal, ha querido reivindicar la importancia de que los medios de comunicación hagan eco de esta situación. "Creo que la frase: 'hay una cárcel para niños en EE.UU.' debería ser suficiente para (alarmar) a todo el mundo".

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