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Los 7 errores que te hacen parecer inseguro al hablar con los demás, según un experto en comunicación

En una reunión importante, en una conversación tensa con un superior o incluso en una charla cotidiana con familiares y amigos, la inseguridad no siempre se nota por lo que se dice, sino por cómo se dice. La velocidad, el tono final de las frases, la mirada o ciertos movimientos repetitivos pueden transmitir nervios aunque el mensaje sea correcto. Son detalles que, sin darnos cuenta, restan autoridad y cambian la percepción que los demás tienen de nosotros cuando tomamos la palabra.

De eso trata el vídeo en el que Fernando Miralles, formador en oratoria y comunicación, explica cuáles son, según él, siete errores comunes que hacen que una persona "parezca insegura cuando está hablando" y pierda peso al comunicar.

Hablar demasiado rápido

El primer error aparece cuando la velocidad se dispara. Miralles lo describe como una reacción típica: "Cuando estamos nerviosos lo que hacemos es acelerar muchísimo la velocidad con la palabra". El resultado es que el oyente percibe lo contrario de la seguridad: si alguien habla rápido, parece que quiere terminar cuanto antes, que está bajo presión.

Frente a eso, contrapone una imagen muy concreta: "Una persona que sabe de lo que habla, que tiene autoridad, no tiene prisa". Por norma general, añade, quien comunica con autoridad "habla lento, pausado y a veces con la voz grave".

Justificarse constantemente

El segundo error, dice, "te resta muchísima autoridad y te hace parecer inseguro": la costumbre de justificarse. Y aquí introduce un episodio personal. Recuerda que, en la universidad, al exponer en inglés siempre arrancaba pidiendo perdón: "Hello, I'm sorry for my English" (Hola, perdón por mi inglés). Hasta que un profesor le frenó en seco.

Ese corte le hizo entender el efecto real: lo que a él le daba tranquilidad, en realidad "me estaba restando autoridad y desviaba la atención del discurso". Si te quedas en blanco, recomienda "una pausa estratégica, beber agua, revisar sutilmente el guión y continuar".

Terminar en agudo

El tercer error es de entonación: acabar las frases en tono ascendente. Miralles lo describe como "terminar las frases en agudo, terminando ascendente", de forma que parece que no cierras una idea y "todo el tiempo parezca que sigas hablando". En su lectura, esto "demuestra inseguridad".

Reconoce que puede tener un uso táctico: si no quieres que te interrumpan, terminar en agudo funciona porque el público cree que vas a seguir. Pero si lo haces siempre, el efecto cambia: se transforma en un patrón de duda.

Evitar mirar a los ojos

El cuarto error se ve más que se oye: "Desviar la mirada y no mirar a los ojos". Miralles lo conecta con cómo se siente el interlocutor: el público "siente que no te atreves a mirarle". Según asevera, "una persona que tiene autoridad mira a los ojos".

De nuevo, no lo convierte en rigidez: admite "algún pequeño punto de fuga" y que puedes desviar un poco para pensar. Pero alerta del extremo: personas que, por nervios, miran a todas partes o incluso dan el lateral, y eso "demuestra mucha inseguridad".

Moverse sin sentido

El quinto error es moverse demasiado y sin intención: "Moverte en exceso y sin ningún tipo de sentido". Da ejemplos claros: juguetear con los dedos, balancearse, inquietud constante. Y contrasta esa imagen con la autoridad: "estático y firme".

 

Respirar mal

El sexto error aparece cuando la respiración no acompaña. El experto describe a quienes, sin darse cuenta, hablan y hablan hasta que, en mitad de la exposición, tienen que tomar aire de golpe porque "se están ahogando". Lo interpreta como una señal del sistema nervioso.

Su consejo es introducir pausas y aprovecharlas para respirar: "Cada vez que termines una frase, inspira un poquito y sigue hablando". Insiste en que hay que "acordarse de respirar", porque la respiración visible y urgente "provoca una distracción" y de nuevo te hace "parecer inseguro".

Muletillas

El último error es uno de los más reconocibles: "Hablar con muletillas". Para Miralles, surgen "cuando no tienes claro el tema del que vas a hablar y estás inseguro". En cambio, si hablas sin muletillas, con "tranquilidad y normalidad", el mensaje se entiende "de forma totalmente clara".

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