Tiburón blanco en Alicante: por qué visitan las playas españolas y qué riesgo tiene para los bañistas
Durante décadas hemos asociado la palabra tiburón con peligro. El cine y ciertos relatos sensacionalistas han moldeado una imagen distorsionada de estos animales, presentándolos como amenazas constantes para el ser humano. Sin embargo, la realidad científica ofrece un panorama muy diferente y es que los tiburones son piezas clave para la salud de los océanos y cumplen una función ecológica insustituible.
Lejos de ser visitantes ocasionales, los tiburones forman parte habitual del ecosistema marino español. En el mar Mediterráneo se han identificado en torno a 45 especies distintas, lo que convierte a esta cuenca en un enclave relevante para los escualos. Pero su presencia no se limita a estas aguas, también se registran ejemplares en el entorno del Estrecho de Gibraltar, el Atlántico —especialmente frente a Galicia— y el mar Cantábrico.
¿ Por qué es bueno que haya tiburones?
Uno de los aspectos menos conocidos de los tiburones es su influencia en el llamado carbono azul, es decir, el carbono que queda almacenado en océanos y ecosistemas costeros. Al actuar como depredadores, regulan las poblaciones de peces herbívoros que, si se multiplicaran en exceso, podrían arrasar praderas marinas y bosques de algas.
Estas praderas submarinas y algas realizan fotosíntesis y absorben grandes cantidades de dióxido de carbono, contribuyendo a mitigar el cambio climático. Cuando los tiburones mantienen bajo control a los herbívoros, ayudan indirectamente a conservar estos hábitats y, con ellos, su capacidad de captura de carbono. Además, muchas especies patrullan arrecifes, recorren fondos marinos en busca de materia orgánica y sostienen el delicado equilibrio de la cadena trófica.
No es casual que hayan sobrevivido más de 400 millones de años. Con más de 530 especies conocidas en todo el mundo, los tiburones son una de las especies más antiguas y resilientes del planeta.
La reaparición del tiburón blanco en Alicante
La presencia del tiburón blanco en el Mediterráneo no es nueva. La confirmación del animal marino en Alicante, identificada por el investigador del IEO José Carlos Báez mediante imágenes y análisis genéticos, ha vuelto a situar a esta icónica especie en el foco científico.
Aunque su presencia en el Mediterráneo está documentada desde 1862, siempre ha sido poco frecuente: entre 1986 y 2001 se registraron 62 casos en aguas españolas. En los últimos años, además, su presencia en Baleares ha disminuido más de un 70%. La UICN lo incluye en la Lista Roja tras constatar un descenso poblacional significativo en las últimas generaciones.
Sin embargo, la investigación científica también ha aportado novedades recientes. Un estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), en colaboración con la Universidad de Cádiz, documentó la presencia de un tiburón blanco (Carcharodon carcharias) en la zona española. ç
El trabajo, publicado tras más de dos años de análisis en la revista Acta Ichthyologica et Piscatoria, confirmó la captura incidental de un ejemplar joven el 20 de abril de 2023, en las proximidades de Alicante, concretamente frente al litoral de Santa Pola y la Isla de Tabarca.
El tiburón superaba los dos metros de longitud y pesaba alrededor de 90 kilos, cuando lo habitual es que sea de 4metros o un máximo de 6 metros.
Su juventud abre interrogantes científicos sobre la demografía de la especie en estas aguas y sobre la posible existencia —aún no confirmada— de zonas de cría en territorio español. Los investigadores lograron identificarlo gracias a fotografías, vídeos y análisis genéticos facilitados por pescadores que colaboran estrechamente con la comunidad científica.
En el caso del ejemplar hallado en Alicante, los científicos aún investigan si su aparición pudo estar relacionada con la migración del atún rojo atlántico, una de sus presas habituales.
¿Por qué parecen verse más tiburones?
La percepción de un aumento de avistamientos tiene varias explicaciones. Los expertos señalan que el calentamiento de las aguas, vinculado al cambio climático, está alterando el comportamiento de algunas especies, como la tintorera, que tradicionalmente habitaban zonas más profundas.
Existen tres factores principales que pueden acercar a un tiburón a la costa:
• La búsqueda de alimento.
• El incremento de la temperatura del agua.
• La desorientación, especialmente en ejemplares jóvenes o heridos.
En cualquier caso, los ataques no provocados en España son extremadamente infrecuentes: apenas media docena en los últimos cinco siglos. Las probabilidades de sufrir un incidente son mínimas.
Si alguna vez se produce un encuentro en el agua, la recomendación de los especialistas es sencilla: mantener la calma, evitar movimientos bruscos y no actuar con pánico.
En todos los casos, los expertos han comentado que los tiburones no buscan alimentarse de humanos.