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A qué se refería Jesse Jackson cuando afirmó: "Mantengan viva la esperanza"

La frase "Keep hope alive" ("Mantengan viva la esperanza") es una de las expresiones más asociadas al reverendo Jesse L. Jackson, histórico dirigente del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Jackson ha fallecido este martes, 17 de febrero, a los 84 años, de acuerdo con la información difundida por su familia.

La formulación cobró especial proyección pública en su intervención ante la Convención Nacional Demócrata de 1988, celebrada en Atlanta, donde el dirigente clausuró su discurso con una repetición deliberada del lema, concebido para fijarse como llamada política y moral.

Un lema ligado a una derrota electoral

Jackson llegó a aquella convención después de una intensa campaña en las primarias demócratas, en la que quedó por detrás de Michael Dukakis, finalmente nominado por el partido. Su intervención, lejos de limitarse a un mensaje de cortesía interna, buscó fijar el sentido de su candidatura: presentar la movilización de su base como un proyecto de largo recorrido, más amplio que una contienda electoral.

En ese marco, la frase no se plantea como una consigna genérica de optimismo. Funciona como una directriz política: no abandonar la organización, mantener la presión cívica y sostener una agenda de derechos e igualdad incluso cuando el resultado inmediato no fue el esperado.

El propio diseño retórico del discurso lo refuerza: la frase aparece repetida, encadenada a llamadas explícitas a no rendirse y a perseverar en el trabajo colectivo.

El contenido social de su discurso

En el discurso, Jackson vincula esa "esperanza" a demandas concretas: derechos civiles, lucha contra la desigualdad, reconocimiento de colectivos y ampliación del perímetro de protección social. En el texto se suceden referencias a la brecha salarial de las mujeres, a la necesidad de no aceptar retrocesos en derechos y a la obligación de sostener un horizonte de justicia para quienes quedaban fuera del reparto de oportunidades.

Por eso, cuando afirma "Keep hope alive", Jackson se refiere, en esencia, a preservar la energía política y moral de un movimiento que pretendía transformar el partido y el país: convertir una campaña presidencial en una infraestructura de participación capaz de seguir operando en elecciones, instituciones y calle.

La frase también explica su permanencia. Al final de su intervención, Jackson la utiliza como un cierre coral, casi litúrgico, que resume el propósito de su trayectoria pública: sostener la movilización cuando la coyuntura es adversa y evitar que la frustración desactive la acción colectiva. Ese carácter de lema quedó asociado a su figura en obituarios y balances biográficos, precisamente por haber condensado una parte central de su mensaje público.

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