Bruselas redoblar su apoyo a regiones europeas de la frontera este
Cuatro años después de que la invasión rusa perturbara la vida en las regiones fronterizas del este de Europa, estos territorios siguen atrapados entre la incertidumbre geopolítica y el declive económico. Más de 3.500 kilómetros de frontera con Rusia y Bielorrusia y casi 1.500 con Ucrania han convertido estas zonas en un primer plano de tensiones: el comercio se ha desplomado, el turismo ha colapsado y el día a día se ha volcado en la defensa y la logística militar.
Este miércoles, la Comisión Europea presentó una nueva estrategia integral para proteger y dinamizar estos territorios, con planes que van desde el fomento de la industria tecnológica y la explotación sostenible de sus recursos, hasta la reactivación del turismo y la conectividad transfronteriza, intentando convertir las fronteras más frágiles del continente en motores de desarrollo.
Durante la rueda de prensa de presentación del plan, el vicepresidente de Cohesión y Reformas de la Comisión Europea, Raffaele Fitto, destacó que estas zonas no son solo fronteras nacionales, sino europeas. El político italiano advirtió que el conflicto no solo ha traído amenazas militares, sino que ha alterado el día a día, castigando el crecimiento y sometiendo a estas regiones a amenazas híbridas que aceleran el declive de su población.
Los datos que justifican la intervención son contundentes. Las regiones fronterizas de los nueve Estados miembros afectados -Estonia, Letonia, Lituania, Finlandia, Polonia, Eslovaquia, Hungría, Rumania y Bulgaria- han registrado una inflación 3,7 puntos porcentuales superior a la media de la UE y un crecimiento del PIB 1,9 puntos inferior a las proyecciones iniciales. "Apoyar a estas regiones no es, por tanto, solo una cuestión técnica, sino una responsabilidad política", señaló Fitto.
Para abordar estos retos, la Comisión ha anunciado la creación de EastInvest, un mecanismo conjunto con el Banco Europeo de Inversiones (BEI), instituciones financieras y bancos de desarrollo, que movilizará al menos 28.000 millones de euros en inversiones públicas y privadas. La herramienta permitirá ofrecer garantías financieras a bancos europeos y nacionales, facilitando créditos a empresas locales y fomentando la inversión en estas regiones, que según el vicepresidente comunitario, son frecuentemente "percibidas de alto riesgo".
Fitto explicó que la iniciativa forma parte de una planificación presupuestaria a largo plazo y anunció la preparación de herramientas para el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) orientadas a ajustar las medidas a cada territorio.
Fuga de talento y escasez de mano de obra
Las cifras del declive demográfico son igualmente críticas: algunas zonas han perdido más del 17 % de su población en la última década. Para frenar esta fuga de talento y la escasez de mano de obra, la hoja de ruta propone conectar la educación con el empleo local, reforzar los servicios sanitarios y fortalecer la resiliencia de las comunidades frente a las campañas de desinformación.
El plan también contempla medidas concretas para reforzar la seguridad y la resiliencia de estas regiones. Incluye la estrategia europea de Drones, el escudo aéreo europeo o la vigilancia reforzada del flanco este. Según la Comisión, el objetivo es "abordar amenazas híbridas persistentes y lagunas", proteger infraestructuras críticas e impulsar la movilidad militar.
Más allá de la seguridad, la propuesta busca convertir las debilidades de la frontera en oportunidades de desarrollo. Para ello, Bruselas propone impulsar tanto la industria tecnológica de defensa -con especial atención a la industria de drones y la seguridad energética- como los sectores estratégicos civiles, desde la bioeconomía hasta el turismo. Según Fitto, la seguridad no es el único objetivo, también lo es "garantizar el derecho a quedarse y la posibilidad de vivir donde pertenecen".