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El joven británico que se autoproclamó presidente de su propio país en Europa del Este abre su primera 'embajada'

Daniel Jackson, un británico de 21 años, ha dado un nuevo paso en su peculiar y más que loco proyecto de construir un país desde cero: la Free Republic of Verdis, un microestado autodeclarado en un pequeño territorio sin reclamar entre Serbia y Croacia. Su última iniciativa ha sido inaugurar una 'embajada' en pleno centro de Dover, su ciudad natal, como parte de su intento de dar visibilidad internacional a su proyecto.

Jackson concibió la idea con un grupo de amigos cuando tenía solo 14 años. Tras un conflicto fronterizo en la zona del Danubio, varias franjas de tierra quedaron sin reclamar por ninguno de los dos países. En 2019, él declaró una de ellas —conocida como Pocket-3— como territorio soberano y la bautizó como Verdis, iniciando así su experimento de crear un nuevo país.

Además de la oficina en Dover, Jackson ha abierto otra en Novi Sad (Serbia). Ambas funcionan como “oficinas representativas” hasta que algún país reconozca oficialmente a Verdis. Allí imprimen pasaportes, carnés de identidad y gestionan el programa de e-residencia, que dura 11 meses y permite a los solicitantes convertirse formalmente en ciudadanos verdisianos.

Una inauguración con champán, banderas y un presidente entregado a tiempo completo

Jackson asegura que dedica gran parte de su tiempo a estas oficinas. La apertura en Serbia incluyó una ceremonia con invitados, banderas y un ambiente festivo. El joven, que antes trabajaba diseñando mundos en Roblox, afirma que ahora se dedica a Verdis a tiempo completo, abandonando su anterior actividad profesional.

El territorio reclamado por Verdis tiene 0,501 km² (unas 50 acres), lo que lo convertiría en el segundo país más pequeño del mundo tras el Vaticano. El acceso solo es posible en barco desde Osijek, y los intentos de asentarse allí han fracasado. Jackson incluso está vetado en Croacia, lo que le obliga a actuar como un gobierno en el exilio sin control directo sobre el territorio.

Jackson afirma que las autoridades croatas han colocado cámaras para impedir que él y su equipo accedan al territorio desde Serbia. Aun así, asegura que están logrando avances: Serbia le concedió la ciudadanía la semana pasada, lo que considera un paso simbólico importante hacia el reconocimiento internacional.

El microestado cuenta con 400 ciudadanos oficiales, tres lenguas (inglés, croata y serbio) y usa el euro como moneda. Su programa de e-residencia ha atraído a más de 2.800 solicitantes, y gracias a él y al crowdfunding han recaudado unas £180.000, fondos que permiten sostener y desarrollar la estructura del proyecto.

Un proyecto que nació como experimento y ahora tiene empleados y voluntarios

Jackson recuerda que todo empezó como un experimento adolescente. Hoy, Verdis tiene empleados, voluntarios, un gabinete, leyes, bandera, escudo y hasta merchandising, lo que refleja su evolución hacia una estructura organizada similar a la de un Estado.

El joven líder asegura que el apoyo entre la gente joven es enorme y que solo han recibido críticas de grupos ultranacionalistas. Su próximo objetivo: abrir una tercera embajada, cuyo lugar está ya casi decidido, con la intención de seguir ampliando la presencia internacional de Verdis.

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