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Tellado y su misión imposible: un cortejo exprés a Vox

Ya está Miguel Tellado a los mandos. Acompañado por otras personas de la máxima confianza de Alberto Núñez Feijóo, el general secretario inició esta semana las negociaciones con Vox para enderezar la situación en Extremadura, porque en Aragón, aparentemente, no había ningún problema. Tiene por delante una misión –casi– imposible: un cortejo exprés para salvar la primera investidura de María Guardiola, prevista para el 3 de marzo.

En Génova son conscientes de que las posibilidades son ínfimas. La teoría es que Santiago Abascal no querrá encamarse con el PP –entona su salmo: «Mafia» por la mañana, «estafa» por la tarde y «derechita cobarde» por la noche– cuando se juega nada menos que unas elecciones en Castilla y León, donde por primera vez es él quien lucha contra la gestión de las expectativas. Sacó en los anteriores comicios un 17,6% de los votos, por lo que se antoja todo un reto mejorar la marca anterior. Será, pues, una prueba de hasta dónde llega su subida.

Configurado el nuevo marco negociador, el PP se deshace en gestos con Vox para llevarlo hasta su redil. «Si no hay acuerdo, no será por nosotros. No tenemos ningún motivo para postergar un acuerdo que dé estabilidad», apunta a LA RAZÓN una persona próxima al líder popular.

Ayer, logró la cúpula popular exactamente lo que pretendía: que un puñado de opinadores, al unísono, dijeran que las líneas generales que se han fijado en Madrid para futuribles entendimientos de los barones representan más un programa electoral de Vox que del PP. «Nosotros no tenemos capacidad de influir en el coro de opinadores, pero cuanto más se diga que el texto parece de Vox... más complicado será que Vox diga que no al texto».

Y lo cierto es que Vox no solamente ha dicho que no al texto, sino que Abascal, ayer, se mostró realmente ofendido. En entrevista con Susanna Griso en el programa Espejo Público, de Antena 3: «Que pongan un marco como si estuvieran pactando con salvajes y pretendiendo domar a Vox es algo que yo creo que no es correcto».

Poco después, desde el círculo de Isabel Díaz Ayuso dictaron sentencia: «Abascal ha demostrado hoy que es, simplemente, un fanático». No sentó bien, claro está, la comparación animal que trazó con la presidenta de la Comunidad de Madrid en el juego final: «Es la más difícil, pero creo que sería un gato, porque no sabes por dónde puede salir, te puede arañar». Sobre todo, unos cuantos votos. Los suficientes para que Vox sea insignificante en la Asamblea. Que de eso va el juego.

También se quejó Abascal de que Feijóo le dijo el lunes a Rafa Latorre en Onda Cero que Vox había votado en contra de los presupuestos en Extremadura y Aragón y, en puridad, no fue así. Por lo que fuentes de Génova, sobre todos y cada uno de los reproches, replicó: «El documento remitido es un texto que vincula a todo el Partido Popular. No es un texto del PP para Vox. Es del PP para el PP. Y será una guía para nuestras conversaciones con cualquier partido. Vox, sí, pero también otros partidos del arco parlamentario».

"Seguimos avanzando"

Dicho esto, añadían: «Seguimos avanzando y no nos consta el rechazo de Vox a ninguno de los puntos ahí recogidos. A ninguno. Por otro lado, Abascal se ha mostrado molesto por nuestras declaraciones diciendo que Vox votó en contra de los Presupuestos en Aragón. Y es cierto que no votaron en contra. Presentaron enmienda a la totalidad en Extremadura y, en ese contexto, Jorge Azcón entendió que no contaría con el apoyo del partido de Abascal».

Una nota floral para garantizar el cortejo exprés. «Queremos aclarar estos dos extremos para no enturbiar la buena marcha de las conversaciones, mantenemos nuestra voluntad de conseguir buenos acuerdos y acuerdos rápidos». La máxima, además, será la discreción. Confirman en el entorno de Feijóo que, tras la llamada del domingo, ha habido otros contactos.

Pero, de ahora en adelante, no desvelarán ni reuniones ni nada por el estilo. «No vamos a contar los contactos. Nuestra idea es que las conversaciones se produzcan de manera discreta». Se vieron este miércoles en la sede nacional Azcón y Tellado. Hay quien asegura que su pacto estaba cerrado a falta de comunicación. Con la jugada de Feijóo, Vox no tendrá a quién colgarle medallas. Todos, o ninguno.

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