Comía un trozo de queso cada vez que iba al supermercado: detenido un hombre de 70 años tras meses de picoteo
Siempre hay alguien que intenta aprovecharse. Pasa en todos los aspectos de la vida, desde el lado más personal hasta lo puramente material. Ni hablar ya cuando hay dinero de por medio, un aspecto que vuelve tremendamente egoísta a las personas. Buscar el beneficio propio es correcto, pero no hacerlo a costa de los demás. Ese tipo de personas suele tener todo medido al milímetro para sacar beneficio de donde muchas veces ni siquiera lo hay.
Es egoísta, pero puede ser incluso legal. El problema llega cuando para intentar ahorrar algunos euros las personas incluso cometen delitos, algunos completamente surrealistas. Uno de esos hechos ocurrió en un supermercado de Italia, según reveló 'Il mattino di Padova'. Un hombre de 70 años decidió jugar al gato y al ratón durante semanas con el fin de alimentarse sin gastar ni un euro hasta que acabó siendo descubierto por los empleados.
Un catador profesional de quesos
Los empleados de un supermercado del distrito de Palestro, en Padua, no se podía creer diariamente lo que les ocurría. Un hecho insólito ocurrió en la sección de productos frescos. Las cuñas de los quesos aparecían diariamente mordidas en su punta, pero depositadas de nuevo en su lugar como si nada hubiera ocurrido. Cada vez que acudían al lugar, los empleados descubrían trozos de comida ya abiertos y con marcas de mordiscos.
Esto estaba suponiendo grandes pérdidas ya que los productos dañados, no aptos para la venta, obviamente, se desechaban sistemáticamente. La pérdida se estimó entre diez y quince euros por artículo dañado y no fueron pocos. Las marcas de las mordeduras eran muy claras, pero durante semanas los empleados no lograron identificar al culpable. La acción era tan reprobable como simple: el 'roedor' tomó cuñas de Parmigiano, Grana Padano y otros quesos duros durante días sin comprarlas.
Pillado 'in fraganti'
Como la mayoría de delincuentes, volvió al lugar de los hechos una vez más. El hombre tenía la costumbre de morder la punta de los quesos y no iba a dejar de hacerlo, pero un día se llevó una amarga sorpresa durante su cata. La gerencia implementó un sofisticado sistema de vigilancia con empleados vestidos de civil para identificar al responsable de este hábito compulsivo de comer queso y fue pillado con las manos en la masa.
El medio local describe al hombre como un individuo con gafas oscuras, pelo blanco, sombrero y unos 70 años. Acudió hasta el lugar y tras ser pillado por los empleados no entró en pánico. Únicamente sacó la cartera y pagó la cuenta por primera vez. Una friolera de 15 euros en queso, un montante ridículo en comparación a lo que había estado comiendo sobre meses. El supermercado no pudo atribuir al hombre los gastos de las catas previas durante meses, pero al menos se aseguró de que no volviera por el lugar y así poder frenar unas pérdidas que llegaron a ser sangrantes en el pasillo de los lácteos.
El daño es grave ya que incluso calculan que había devorado más de 300 gramos en una sola visita, centrándose sistemáticamente en "la parte más preciada del queso: la punta". Parece curioso que un supermercado no contara con cámaras de seguridad en ese punto para haber descubierto antes al veterano catador de queso, al que ya se le ha acabado su barra libre.