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El ahorro envejece: los mayores de 55 años acaparan el 68% mientras que los jóvenes apenas concentran el 3%

En una España cada vez más envejecida, el dinero también tiene edad. Los mayores de 55 años concentran el 68% del ahorro de los hogares, el 43% de los recursos económicos totales y la mayor capacidad adquisitiva, mientras que los jóvenes atraviesan la etapa más frágil del ciclo vital, con ingresos reducidos y fuerte dependencia familiar y pública. Esta es una de las principales conclusiones del informe "Ingresos y gastos de los hogares españoles por edad y género", elaborado por Fundación Mapfre y Fedea.

El estudio confirma un profundo desequilibrio intergeneracional en la distribución de los recursos y en el peso económico de los hogares en un contexto de baja natalidad y aumento de la esperanza de vida. En conjunto, los hogares gestionan 1,53 billones de euros anuales, equivalentes al 111% del PIB. De media, cada persona dispone de 32.391 euros al año procedentes del trabajo, el capital y las prestaciones públicas. Casi dos tercios de esos recursos (959.001 millones) provienen de rentas laborales y algo más de un tercio de transferencias públicas. El destino: un 44% a consumo privado (671.586 millones), un 23% a consumo público -principalmente sanidad y educación- (350.396 millones), un 26% a impuestos y cotizaciones (403.557 millones) y apenas un 7% a ahorro (108.174 millones de euros).

El ahorro, misión casi imposible en la juventud

Es en ese 7% donde aflora la brecha generacional. Durante la infancia y la juventud, hasta los 29 años, los ingresos laborales son reducidos y el consumo se financia principalmente mediante transferencias privadas entre familiares y gasto público, especialmente en educación y sanidad. Este grupo concentra solo el 21,6% de los recursos totales (331.011 millones de euros) y un 2,99% del ahorro (3.237 millones). Es una etapa de dependencia económica estructural, marcada por salarios bajos, precariedad y prolongación de los estudios. En este contexto, la capacidad de ahorro es prácticamente inexistente.

Entre los 30 y 54 años se concentran la mayor parte de los trabajadores. Este tramo moviliza 608.446 millones de euros, concentra la mayor parte de las rentas del trabajo y paga más de la mitad de los impuestos y cotizaciones sociales. Es el gran contribuyente neto del sistema y financia buena parte del gasto destinado a jóvenes y mayores. Sin embargo, es también la etapa vital con mayores cargas: vivienda, crianza, transporte y presión fiscal. El margen para ahorrar existe, representando un 28,9% del ahorro (31.359 millones), pero compite con gastos estructurales elevados.

El contraste llega a partir de los 55 años. Este colectivo -16,1 millones de personas, el 34% de la población- concentra 594.256 millones de euros en recursos y genera el 32,8% del PIB. Pero el dato más significativo es que acumula el 68% del ahorro total de los hogares (73.578 millones de euros). Además, los sénior aportan el 34,5% de los impuestos y cotizaciones (138.173 millones) y reciben 183.070 millones en prestaciones, fundamentalmente pensiones. Estos datos reflejan que el ahorro se concentra en la población sénior y jubilada, mientras que en las primeras etapas de la vida resulta mucho más difícil acumular patrimonio.

Vinculado a esta mayor capacidad de ahorro, los sénior también consumen más. Los miembros de la generación sénior son el grupo de edad con mayor capacidad adquisitiva del conjunto de la población española. El consumo privado de los sénior representa un 39,3% del total, superando al del grupo principal: 30-54 (36,9%). El consumo privado medio anual en España se sitúa en 13.511 euros en los sénior, lo que supone un 8,7% más que el del grupo principal 30-54 años (12.428 euros) y un 11,8% más que la media del conjunto de la población (12.088 euros). Además, el consumo privado medio por persona del colectivo sénior es el mayor de cualquier grupo de edad: se sitúa en 16.406 euros, lo que supone un 14,4% más que el del grupo de 30 a 54 años y un 15,7% más que la media de la población.

Las transferencias familiares, pilar para llegar a fin de mes

El estudio también destaca la importancia de la familia como un actor económico clave. Las transferencias internas dentro de los hogares alcanzan 130.000 millones de euros anuales. De ellos, 103.000 millones proceden del grupo de 30 a 54 años y cerca de 27.000 millones de los mayores de 55 años. Estos flujos financian principalmente el consumo de niños y jóvenes hasta su plena incorporación al mercado laboral, pero también de padres que ayudan económicamente a sus hijos pese a que estos hayan dejado atrás la juventud.

“Se confirma el peso de la economía sénior”, aseguró Juan Fernández Palacios, director del Centro de Investigación Ageingnomics de Fundación Mapfre, quien subrayó que este protagonismo seguirá creciendo a medida que avance el envejecimiento de la población española. Además, destacó que este colectivo constituye una “pieza clave de la economía familiar”, en complemento al Estado del Bienestar, ya que aporta un apoyo decisivo tanto a sus familias como al conjunto de la sociedad. De hecho, la contribución de la generación sénior al sostenimiento del Estado y de las administraciones territoriales a través de sus impuestos -sin incluir las cotizaciones sociales- alcanza el 42,7%, una cifra superior a su peso demográfico en la población (34%). En esta línea, tanto Fedea como Fundación Mapfre apuestan por flexibilizar la jubilación para facilitar la participar laboral en edades más avanzadas y que la transición al retiro sea gradual.

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