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Ni en el lavavajillas ni a mano: el truco para lavar y desinfectar los paños de cocina

En la rutina diaria del hogar hay pequeños gestos que pasan desapercibidos, pero que influyen directamente en la higiene de la casa. Uno de ellos es el cuidado de los paños de cocina. Se utilizan para secar platos, limpiar superficies, absorber derrames o incluso manipular recipientes calientes. Esa versatilidad, sin embargo, tiene una consecuencia evidente: se ensucian con rapidez.

Diversos estudios sobre higiene doméstica advierten de que los textiles de cocina pueden acumular microorganismos si no se lavan con la frecuencia y la temperatura adecuadas. La humedad constante y los restos de comida convierten estos tejidos en un entorno propicio para bacterias y malos olores. Por eso, no basta con aclararlos bajo el grifo cuando parecen limpios a simple vista.

Cómo lavar los paños de cocina

La opción más habitual es introducirlos en la lavadora. Los expertos recomiendan no mezclarlos con la ropa habitual, especialmente con prendas delicadas o de uso personal. Expertos en limpieza recomiendan lavarlos por separado y hacerlo a 60 grados centígrados con una o dos cucharadas de percarbonato de sodio junto con el detergente.

La temperatura elevada favorece la eliminación de microorganismos, tal y como recogen guías de higiene textil publicadas por organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), que señalan que los lavados por encima de 60 ºC ayudan a reducir la carga bacteriana en tejidos domésticos.

No obstante, esta solución no siempre es válida. Los paños de microfibra, cada vez más utilizados por su capacidad de absorción, pueden deteriorarse si se someten a temperaturas tan altas. El calor excesivo daña sus fibras sintéticas y reduce su eficacia.

Por otro lado, el lavado a mano, aunque elimina la suciedad visible, no garantiza una desinfección profunda. El agua templada y el detergente común pueden quedarse cortos frente a determinados microorganismos, especialmente si los paños han estado en contacto con alimentos crudos.

Ante estas limitaciones, en redes sociales se ha popularizado un método alternativo que combina calor y productos habituales de limpieza. El procedimiento consiste en hervir agua en una olla amplia y, una vez que alcanza el punto de ebullición, retirarla del fuego.

Con el agua todavía muy caliente, se añaden dos tapas de detergente y tres cucharadas de percarbonato de sodio. Este compuesto, ampliamente utilizado en productos blanqueadores, libera oxígeno activo al disolverse, lo que ayuda a eliminar manchas orgánicas y neutralizar olores.

A continuación, se introducen los paños en la mezcla y se dejan reposar unos 15 minutos. Después, se agregan dos tazas de vinagre y se deja actuar la solución durante aproximadamente dos horas, hasta que el agua se enfríe por completo. Finalmente, se aclaran bien los paños y se tienden para que se sequen al aire.

El efecto combinado del calor inicial y del oxígeno liberado por el percarbonato favorece una limpieza más profunda sin necesidad de someter los tejidos a un ciclo prolongado de lavadora. El vinagre, por su parte, contribuye a neutralizar olores y a arrastrar restos de detergente.

Aunque el método es eficaz para paños de algodón y tejidos resistentes, conviene revisar siempre las etiquetas del fabricante. Algunas microfibras pueden deformarse si se exponen a temperaturas muy elevadas.

Por otro lado, los especialistas en seguridad alimentaria recomiendan cambiar los paños de cocina con frecuencia, especialmente si se utilizan para secar utensilios o superficies donde se manipulan alimentos crudos. Lo ideal es lavarlos cada uno o dos días en hogares con uso intensivo.

Mantener los paños de cocina realmente limpios requiere algo más que un simple aclarado. Apostar por métodos que combinen temperatura y agentes desinfectantes puede marcar la diferencia entre un textil aparentemente limpio y uno verdaderamente higienizado.

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