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Así es el nuevo disco de Harry Styles, «Kiss All The Time. Disco, Occasionally»: Canciones para la "pool party"

Tuvo una revelación en Madrid. Fue en el verano de 2024, cuando por entre las masas de público del festival Kalorama empezaba a repetirse un nombre. Harry Styles se encontraba allí, en alguna parte y, según ha confesado el británico, una de las superestrellas de pop del momento, supo cómo quería que sonase su siguiente disco mientras asistía al concierto de LCD Soundsystem en lo que ha descrito acertadamente como «un parking» de la capital. Se refería, en rigor, al gastado asfalto de IFEMA, donde tuvo lugar la vibración que buscaba: «Así es como quiero sentirme cuando estoy en el escenario», ha confesado en una entrevista en la BBC. Y esa impronta, la del grupo de James Murphy, está por todas partes en su nuevo trabajo: «Kiss All The Time. Disco, Occasionally» ve la luz este viernes, con un giro de sonido más que notable hacia derroteros electrónicos y nostalgia «dream pop».

Basta una escucha (la única que hemos tenido posibilidad previo acuerdo de confidencialidad con su sello, Sony) para darse cuenta de la reencarnación de Styles hacia un sonido menos colorido y ancho. Styles desciende al club, busca las texturas envolventes y los graves, se acerca a tempos soñolientos y otras al aguerrido «rock and rave», casi siempre en un magma lento en el que los estribillos se disuelven. Styles y su productor habitual, Tom Hull (Kid Harpoon) también le roban descaradamente ideas a Daft Punk, con solos de guitarra tratadas y progresiones de acordes con sintetizadores retro («Dance no More»). El resultado es un disco muy disfrutable, un caramelo de pop electrónico que se puede poner de fondo de un «brunch» o una «pool party». Porque, si lo que Harry Styles quería es sonar como la banda de James Murphy, el resultado queda muy lejos de la rabia y la crudeza de «Losing My Edge» para adentrarse más bien en una nostalgia sintética que pondrá, eso seguro, banda sonora a los «reels» de medio planeta. «Are You Listening Yet?» es un ejemplo de copia pálida del neoyorquino, que apenas logra levantar el vuelo.

La voz templada y los textos del álbum se apoyan en la repetición para dar la sensación de un trabajo que bucea en la nostalgia, ejem, de cumplir 32 años. Como si el tiempo de vestir monos rosas de tirantes y la boa de plumas hayan terminado de sopetón y para siempre: vivan las corbatas y los pantalones de raya diplomática facturados por un sastre. Algo así como si un recién casado con hipoteca a 35 años se ve empujado a una discoteca y piensa en su vida anterior. El bigote de Styles se resignifica, pero no nos malinterpreten, no es el de un cuñado, es un nuevo modelo de hombre sensible. Baladones como «Coming Up Roses», estribillos fáciles como los de «Season 2 Weight Loss» y el ritmo vacilón de «Pop» harán las delicias de los amantes del pop «mainstream», y con justicia.

El ex componente de One Direction es una superestrella modelo para esta década, pero una que tiene tan buen gusto, que es tan fluidamente hombre blanco heterosexual (hasta aquí cualquier comparación posible con David Bowie) que no va a perturbar, provocar ni sacudir conciencias. Sin embargo, el británico demuestra intacto su olfato para volver a darle una vuelta a su pop mainstream sin resultar evidente, sin caminar por los mismos derroteros. La banda sonora de estos tiempos mutantes.

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