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El detalle de Jon Rahm para traer en avión a los jugadores atrapados en Dubái

Jon Rahm encargó un avión privado para sacar de Dubái a varios golfistas de LIV Golf que estaban varados y con dificultades para volar debido a un cierre del espacio aéreo provocado por el conflicto militar en la región. La decisión se tomó para que esos jugadores pudieran llegar a tiempo al torneo de LIV en Hong Kong, que estaba a punto de comenzar.

El problema surgió cuando Estados Unidos e Israel iniciaron una campaña militar contra Irán, provocando retaliaciones que causaron cierres de aeropuertos y cancelaciones de vuelos en varios países del Golfo, entre ellos Emiratos Árabes Unidos. Esto dejó a los golfistas sin posibilidad de tomar vuelos comerciales desde Dubái hacia Asia.

Ante esa situación, los jugadores organizados inicialmente en Dubái se trasladaron por carretera hasta la frontera con Omán y luego en autobús hasta una pista de aterrizaje donde estaba esperando el avión fletado por Rahm. Esta operación permitió que departamentos de logística y equipos de LIV coordinaran el traslado con mayor seguridad.

Entre los golfistas que terminaron siendo trasladados figuraban nombres como Lee Westwood, Laurie Canter, Thomas Detry, Sam Horsfield, Anirban Lahiri, Tom McKibbin, Adrian Meronk y Caleb Surratt. Todos ellos consiguieron finalmente subir al avión hacia Hong Kong, completando así la lista de participantes para el evento del circuito.

El gesto de Rahm fue interpretado como una acción de liderazgo y apoyo dentro de la comunidad de jugadores, que enfrentaban horas de incertidumbre y preocupación por la situación en la región. La prioridad de los implicados siempre fue su seguridad y poder continuar con sus compromisos deportivos sin retrasos significativos.

Este episodio se produce en un momento en el que Rahm también está en el centro de otra controversia: ha rechazado el acuerdo propuesto por el DP World Tour para poder jugar en ambos circuitos sin sanciones, calificando las condiciones impuestas de excesivas al exigir disputar más torneos de los que él considera razonables. Esa disputa podría tener implicaciones futuras incluso para su participación en la Copa Ryder de 2027.

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