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Ana Alonso: «No temí que fuera a morir, pero mi amiga me dijo: ‘La alegría que me ha dado escucharte gritar’»

La entrevista a Ana Alonso (Granada, 31 años) está hecha en Madrid, sólo unos días después del éxito, sus dos bronces en esquí de montaña en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina; en plena gira de los medallistas por Moncloa, Zarzuela, COE... En un momento incluso pensó que había perdido las medallas de tanto sacarlas y meterlas en la mochila, pero ya tranquilizó diciendo que había sido una falsa alarma. Ha sido una semana de muchas aventuras y anécdotas, un final feliz después de unos meses, o más, de toda una vida, peleando. Pero desde el pasado octubre fue a contrarreloj, pues fue atropellada mientras entrenaba y las lesiones hacían pensar que era imposible que llegara a la cita olímpica. Llegó, y de qué manera...

 

¿Le ha dado tiempo a descansar por lo menos?

A descansar bastante poco, al final los últimos días he dormido 4 horas cada día, o sea que a descansar poco. Ya tengo muchas ganas de estar en casa, de estar con los nuestros y dormir muchas horas.

¿Por Granada sí ha podido pasar?

Sí, llegué ayer [el martes 24 de febrero] a las 9 de la mañana, pero a las 6 de la mañana del día siguiente estaba cogiendo un AVE y hasta el viernes no vuelvo.

¿Vive en Granada capital?

No, bueno, yo durante el invierno vivo arriba, en Sierra Nevada, y en verano vivo en Cenes de la Vega.

Durante los Juegos se habló del camino recorrido, tras el accidente que sufrió cuatro meses antes. No fue sólo la rotura del ligamento cruzado de la rodilla.

Sí, al final se ha hablado mucho de la rodilla porque era la lesión más grave que tenía, pero también tenía una luxación en el hombro de la cual me tenía que operar porque tenía un ligamento totalmente roto, y tenía una fractura en el tobillo. Entonces, claro, las cinco primeras semanas llevaba el brazo en cabestrillo, la pierna totalmente inmovilizada y también me dijeron: «Te tienes que poner una bota Walker para el tobillo». Y dije: «Mira, no me la voy a poner porque es que ya voy a parecer un Robocop». Y no me la puse, también porque el tobillo no me dio muchos problemas en ese momento, aunque luego sí me ha estado dando más. Entonces, ha sido muy duro por esa parte porque, eso, yo no podía, obviamente, ni conducir ni hacerme la comida ni ducharme ni muchas cosas básicas de la vida.

"No podía ni conducir ni hacerme la comida ni ducharme ni muchas cosas básicas de la vida. Mi pareja estaba para todo, y mi entrenador, mi hermana me lavaba la cabeza..."

¿Quién era el que estaba ahí con usted en el día a día?

Mi pareja ha estado conmigo para ayudarme en todo; mi madre, mi hermana, que también venía a lavarme la cabeza porque no podía. En fin, que he sido muy afortunada de toda la gente que he tenido. Luego, con Javi [Argüelles]... Sobre todo con mi entrenador, que ha estado 24 horas todos los días para mí, para lo que me hiciera falta.

En el fondo ha sido casi un mes menos de preparación de los cuatro, justo por esas otras lesiones.

Realmente hasta que yo pude empezar a entrenar medianamente bien pasaron dos meses, dos meses y medio. Fueron como seis semanas sin apenas entrenar y después con entrenos muy, muy progresivos en los que, además, yo sabía de dónde venía y cómo estaba; y la diferencia era muy importante. Sí que fue muy duro porque lo veía imposible. Es decir, no es sólo que haya estado parada, no es sólo que no haya seguido sumando, sino que mi estado físico había empeorado mientras que todo el mundo estaba preparándose de la mejor manera posible.

"Por la noche llegaba a casa y me ponía a llorar con mi pareja"

¿Cuándo llegaban esos momentos de decir: «No llego»?

La verdad es que entrenando con Javi me ha tenido que aguantar muchos momentos muy duros porque yo al final estaba supercansada, veía que no llegaba. Luego por la noche también llegaba a casa y me ponía a llorar con mi pareja y creo que al final ellos me han ayudado y me han aguantado mucho, han creído mucho en mí y me han dado alas para que siguiera intentándolo.

Cuando sufre el atropello, ¿sabe que es grave?

A ver, yo antes de impactar no pensé que me fuera a morir ni nada de esto que me ha preguntado mucha gente. Sí que dije: «Te vas a hacer mucho daño, Ana».

"Tuve tres segundos para pensar y reaccionar antes del atropello, si no, hubiera sido peor"

Lo vio venir entonces...

Yo tuve tres segundos para pensar y, sobre todo, reaccionar para evitar que las lesiones fueran mayores. Estoy segura de que si no hubiera reaccionado hubiera sido mucho peor. Entonces, claro, cuando yo caí al suelo y me vi consciente dije: «Bueno, no estoy tan mal». Mi compañera que venía conmigo siempre me dice: "No sabes la alegría que me dio cuando te escuché gritar". Entonces, en el momento me dolía mucho la rodilla y el hombro, me dolían muchísimo, pero el hecho de no tener heridas, de no tener sangre, me hizo creer que, bueno, esto no era para tanto: «Ana, aguanta el dolor que seguro que no está tan mal». Luego ya las imágenes fueron diciendo otra cosa.

Ya en los Juegos, durante la final de esprint, tiene otro susto con una caída.

Sí, ya nos dijeron que los escalones resbalaban mucho y eso. Por suerte fue en la rodilla buena, así que no fue más allá.

Estas medallas que ha logrado, y las de Oriol Cardona, ponen su deporte en el mapa de España.

Sí, yo creo que ha sido una forma bonita porque al final nosotros venimos de que los deportes de invierno en España, pues cuesta sacar medallas, cuesta sacar buenos resultados, y hemos ido al debut olímpico del esquí de montaña y nos venimos a casa con tres medallas, que era una cosa que nunca antes se había conseguido. Nosotros lo que esperamos es darle visibilidad al deporte, que siga creciendo y que las nuevas generaciones sepan que el deporte de nieve no sólo es alpino, que también hay más modalidades.

¿Para los próximos Juegos está aprobado ya también que sean las mismas pruebas?

Está por ver, saldrá la resolución en junio de este año.

Por cierto, ¿se operará la rodilla lesionada?

Bueno, tenemos que verlo. En un principio sí que me tenía que operar, luego sabemos que la rodilla estaba mejor, con el trabajo que se ha hecho se ha recuperado. Entonces, bueno, ahora hay que hacer esa valoración médica y ver si realmente hace falta o no esa operación.

"Mi padre nos ha enseñado la pasión por la montaña y el amor a la naturaleza"

Vamos un poco más atrás en ese camino, al fallecimiento de su padre en 2010, además en la montaña.

Sí, fue en un accidente de montaña. Mi padre fue muy pionero del esquí de montaña en Sierra Nevada, compitió de joven, hizo muchísimas cosas por la montaña... No pude hacer esquí de montaña con mi padre porque yo entonces competía en esquí de fondo y no tenía tiempo para hacerlo con él, y me hubiera encantado, es una espinita que siempre voy a tener clavada. Mi padre nos ha enseñado la pasión por la montaña y el amor a la naturaleza, al final yo nunca he querido seguir sus pasos porque cada uno hace lo suyo, pero sí que para mí es una inspiración y una fuerza que tengo siempre conmigo.

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