Piden que Australia de "asilo político" a las futbolistas iraníes: "¡Corren un serio peligro!"
La situación en Irán es cada día más alarmante. El fuego cruzado continúa en una guerra a la que tampoco es ajena el deporte.
La delantera de la selección iraní, que disputa la Copa Asia, Sara Didar rompió a llorar en rueda de prensa al pensar en sus seres queridos. "Espero de verdad que nuestro país tenga buenas noticias", afirmó en rueda de prensa.
Del silencio al saludo militar
Sus lágrimas dieron la vuelta al mundo pero hubo un gesto antes de su último partido que generó un gran debate y que muestra lo que vive el pueblo de Irán, harto de un régimen terrible como el de los Ayatolás. El momento más simbólico se produjo durante el partido inaugural de la Copa Asiática, disputado el lunes en el Estadio Gold Coast de Australia contra Corea del Sur. Al sonar el himno nacional iraní, Didar y sus compañeras guardaron silencio. Ninguna de ellas cantó la letra, que concluye con el deseo de que la República Islámica perdure para siempre. Un gesto se interpretó como una forma de protesta y una muestra de la intensa tensión que viven las jugadoras lejos de su patria.
Un gesto que no pasó desapercibido en redes sociales que se inundaron de mensajes de apoyo a las deportistas. "Histórico. la Selección Femenina de Irán se niega a cantar el himno impuesto por el régimen islámico, es la primera vez que ocurre algo así. En cualquier otro momento, todo el equipo podría haber sido condenado a muerte y fusilado. Las mujeres iraníes se están levantando", escribió un usuario.
Sin embargo, en apenas unos días, la actitud de la selección femenina dio un giro radical. Antes de la derrota ante Australia disputada anoche, las jugadoras de Irán saludaron mientras cantaban el himno nacional del país antes de su partido de la Copa Asiática contra el anfitrión. Una actitud que contrasta y mucho con el silencio en su partido inaugural el lunes.
¿Amenazadas por el Régimen?
No se ha ofrecido ninguna explicación oficial sobre dos posturas tan diferentes, pero Alireza Mohebbi, corresponsal en Australia de Iran International TV, no pudo ser más contundente en sus declaraciones a la BBC: "No hay ninguna duda de que las jugadoras tenían instrucciones de cantar".
"Es completamente obvio que el régimen de la República Islámica y el equipo de seguridad que está con las jugadoras en Australia las obligaron a cantar y hacer el saludo militar", sentenció.
Sin embargo, a pesar de este giro, la seguridad de las jugadoras no está garantizada.
Una petición desesperada
Este es el motivo por el que casi 49.000 personas han firmado una petición que solicita al gobierno de Australia conceder "asilo político" a las jugadoras de la selección de fútbol de Irán que participan en la Copa de Asia que discurre en el país austral. La solicitud está dirigida al ministro de Interior e Inmigración, Tony Burke, y expresa la "preocupación por la seguridad y el bienestar" que podrían sufrir las deportistas en su regreso a la nación persa.
Esta inquietud se basa a la postura de las futbolistas de no cantar el himno nacional el pasado lunes, durante su debut en la competición en un partido contra el combinado de Corea del Sur, en el contexto de la guerra en Irán. "Tras el partido, los medios estatales iraníes condenaron públicamente a las jugadoras con dureza, calificando su conducta de traición en tiempos de guerra y exigiendo que se les tratara como traidoras", asegura la misiva.
La petición -recogida por EFE- muestra su preocupación "de que personal vinculado al régimen esté infiltrado en la delegación", lo que impida el movimiento libre de las jugadoras y las comunicaciones sin restricciones.
"Esta situación es inseparable de la crisis que se está desatando en Irán (...) El actual clima de guerra ha intensificado la represión, el miedo y los riesgos que enfrenta cualquier persona percibida públicamente por la República Islámica como desleal", subraya el texto publicado en el portal change.org el viernes.
La selección de Irán tiene previsto medirse este domingo a Filipinas en la tercera y última jornada de la fase de grupos y, tras quedar matemáticamente eliminadas, regresar a su país, lo que, según medios locales, podría suceder esta misma noche.
Por ello, las organizaciones comunitarias y grupos de la sociedad civil firmantes reclama al Gobierno "garantizar que ningún miembro de la selección nacional femenina de fútbol de Irán abandone Australia mientras persistan temores creíbles por su seguridad".
"Australia es la anfitriona, lo cual conlleva no solo responsabilidades logísticas, sino también morales. Cuando existen pruebas creíbles de que los atletas visitantes pueden enfrentarse a persecución, encarcelamiento, coerción o cosas peores al regresar, el silencio no es una posición neutral", zanja la carta.
La clasificación de la selección persa para la Copa de Asia femenina, la primera desde 2002, ha sido celebrada por activistas que defienden la igualdad de género, especialmente por la opresión que impone el régimen iraní a las mujeres, como el uso obligatorio del velo en espacios públicos. Esta imposición fue uno de los detonantes de las protestas registradas este año en Irán, que se saldaron con 3.117 muertes reconocidas por el régimen islámico, aunque organizaciones de derechos humanos triplican ese balance.