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Rumbo a las elecciones, Netanyahu mete a Israel en la guerra "definitiva" contra Irán

Tras el ataque del 7 de octubre de 2023 el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, prometió que cambiaría Oriente Próximo. Después de dos años y medio marcados por constantes operaciones militares y con unas elecciones a la vista, el mandatario ha embarcado al país en la mayor escalada bélica hasta la fecha con Irán. "Sin duda intentará (Netanyahu) convencer a los israelíes de que le deben volver a votar porque finalmente ha tenido éxito al desafiar y atacar al régimen iraní", dice a EFE la analista política Dahlia Scheidlin, en una llamada telefónica interrumpida cuando un nuevo ataque de misiles iraníes la obliga a entrar a un refugio.

De la mano de Estados Unidos, la guerra contra Irán, con la que Netanyahu quiere acabar definitivamente con el régimen de los ayatolás, llega como colofón a dos años y medio de ataques a Gaza, Cisjordania, Líbano, Yemen, Siria y la propia República Islámica, a la que el mandatario siempre ha atribuido ser "la cabeza del pulpo" que coordina a las milicias aliadas de la región.

El apoyo popular en Israel a la escalada bélica es aplastante: un 93 % de la población judía la secunda y el respaldo es amplio en todo el espectro político, según un sondeo hecho durante la guerra del Instituto para la Democracia de Israel (IDI). "Los israelíes a través del mapa (político) sienten que el país está bajo una amenaza existencial", explica uno de los autores del estudio, Lior Yohanami, sobre el consenso nacional hacia la guerra. "No cambia entre la derecha, la izquierda y el centro".

Para la analista Mairav Zonszein, del International Crisis Group, el público israelí ha dejado de creer en la paz y las negociaciones: "Creen que la guerra es la única que evita que la amenaza siga creciendo". "Lo que entienden es el trauma que atravesaron el 7 de octubre y lo que pasó el 7 de octubre", asevera en mensajes de audio, "y desde entonces en todos los frentes: Líbano, los hutíes (Yemen), Irán... se sienten amenazados".

Escepticismo a que aumente el apoyo a Netanyahu

Aunque la guerra genera consenso entre la población y, según el IDI, un 74 % de los judíos israelíes confían en el mandatario para gestionarla, la prensa nacional se pregunta cuál será su impacto en las elecciones. Una encuesta del diario en hebreo Zman Israel le da al Likud, el partido de Netanyahu, 31 escaños en el Parlamento nacional en las próximas elecciones previstas para octubre. Son cuatro más que los 27 que estimaba en el sondeo previo a la escalada con Irán.

El pequeño pico de popularidad es aún inferior a los escaños que ostenta desde las últimas elecciones (32). Su coalición quedaría según las encuestas con 53 asientos, menos de la mayoría en un Parlamento de 120. Aunque las elecciones están previstas para octubre de este año, medios locales como Haaretz o Yedioth Ahronoth han recogido de altos cargos en el Likud que el Ejecutivo podría intentar adelantarlas al verano (a julio o a junio, en función de las informaciones) en caso de que la campaña contra Irán y Líbano sea un éxito.

"La opinión de los israelíes sobre él está bastante asentada", dice Yohanami sobre quienes no apoyaban al mandatario, recordando las polémicas en torno a su figura: "las graves acusaciones que afronta en el juicio por corrupción y la reforma judicial, que algunos llaman desmantelamiento, y que orquestó justo antes del 7 de octubre". Todo eso "no va a cambiar por una operación militar exitosa".

¿Una operación militar exitosa?

El Ejército israelí alardea de haber matado a "40 personas en 40 segundos" en el primer ataque contra Teherán el 28 de febrero. Entre ellas se encontraba el líder supremo iraní, Alí Jameneí, lo que llevó al Gobierno de Israel a celebrar haber "cortado la cabeza del pulpo" en la región. Jameneí sigue el rastro de los líderes de fuerzas regionales vinculadas a Irán fallecidos en ataques israelíes: Hasán Nasrala, de Hizbulá; Yahya Sinwar, Mohamed Deif e Ismail Haniyeh de Hamás; o Muhamad al Ghamari, de los hutíes de Yemen.

Junto al éxito militar, Scheidlin considera que Netanyahu intentará presentar como "un logro diplomático increíble" haber embarcado a Estados Unidos en la guerra, con tal de consolidar ante el público la imagen de que es el mejor estadista para Israel. "Netanyahu prometió una victoria total sobre Hamás en Gaza y vemos que nada de eso ha ocurrido", apunta Zonszein, ante la persistencia del grupo islamista en Gaza. "Y esto es después de dos años y medio y un pequeño actor no estatal. En Irán está prometiendo algo muy grande: el colapso de un régimen", añade, y "sigue sin estar claro cómo va a terminar esta guerra".

Este domingo Irán nombró a Mojtaba Jameneí, hijo del ayatolá fallecido, nuevo líder supremo de la República Islámica. El mismo día, medios israelíes divulgaron un informe de altos cargos militares según el cual el Ejército apuesta ahora por un "colapso lento", una vez terminada la guerra, del régimen iraní. "Oriente Medio definitivamente ha cambiado, pero no necesariamente para mejor", ironiza Scheidlin.

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