Así es el regreso de Samuel Navalón, el torero de 21 años que sufrió la cornada en el cuello más grave de la temporada
Se trata de un milagro. Como la vida misma. Aquella tarde de Algemesí fue un festival. Lo que se antoja a priori como un día relajado cuando se vivió el terror en primera persona. Una cornada en el cuello puso a Samuel Navalón, de 21 años al borde de la muerte. La yugular y la carótida ajustan las cuentas entre la vida y la muerte en el perfil de un pitón que se abría paso entre la afición de un chaval que lo quería todo en el toreo. "Aguanta hijo, aguanta", le dijo Luis Blázquez, el banderillero. La muerte se asoma muchas tardes a las plazas de toros. Tantas que no se puede/quiere pensar, porque el amor por el toreo es tan grande que inválida los pensamientos negativos, se posponen, se aleja esta otra realidad de los vestidos de luces las horas antes de enfundarse. Es el pacto silencioso de acallar los miedos en honor de un rito sagrado.
"Aguanta hijo, aguanta"
La reaparición hoy con Roca Roca y Alejandro Talavante de Samuel Navalón tiene detrás una historia de esas que explican la crudeza y la verdad del toreo. El joven espada vuelve a vestirse de luces después de superar una de las cornadas más graves que se recuerdan en los últimos tiempos.
Todo ocurrió en la plaza de Plaza de Toros de Algemesí. En pleno festejo, el novillo prendió a Navalón de forma dramática y lo lanzó al aire. La cornada, muy aparatosa, le alcanzó en el cuello, una zona especialmente delicada, provocando momentos de enorme angustia en el ruedo. La sangre y el gesto de dolor del torero hicieron temer lo peor mientras sus compañeros y las asistencias médicas acudían rápidamente a socorrerle.
La gravedad de la herida obligó a una intervención urgente y a un proceso de recuperación largo y exigente. Fueron semanas de hospital, curas y rehabilitación, en las que el torero valenciano tuvo que afrontar no solo el dolor físico, sino también la incertidumbre de saber cuándo —y si podría— volver a ponerse delante de un toro.
La gran cicatriz
Pero Navalón nunca dejó de pensar en regresar. Paso a paso fue recuperando movilidad y fuerza, con la mirada siempre puesta en volver al ruedo. La cicatriz en el cuello se convirtió en el recordatorio de lo que había pasado… y también en la prueba de su capacidad de superación.
Ahora, tras meses de lucha silenciosa, Samuel Navalón reaparece en Valencia hoy en la Feria de Fallas. Su vuelta no es solo el regreso de un torero a los carteles, sino la culminación de una recuperación que tuvo mucho de batalla personal frente al miedo, el dolor y la dureza del oficio.
Porque en el toreo, a veces, volver a vestirse de luces ya es una victoria.