En busca de una flotilla global para Ormuz
El bloqueo del estrecho de Ormuz, arteria del comercio internacional de petróleo por el que cada día pasa en torno al 20 % del petróleo mundial, por parte del Ejército iraní, está provocando una crisis energética global ante la que Donald Trump está dispuesto a combatir. El pasado sábado, el presidente de EE UU propuso una misión naval internacional para mantener el estratégico estrecho y que permanezca «abierto y seguro». El mandatario expresó su deseo de que «países afectados» por el cierre se sumaran a esta misión, y mencionó su «esperanza» de que países como «China, Francia, Japón, Corea del Sur o Reino Unido» acompañen a los navíos estadounidenses para reabrir el estrecho. «Con suerte, China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros países afectados por esta restricción artificial enviarán buques a la zona para que el estrecho de Ormuz deje de ser una amenaza por parte de una nación que ha sido completamente decapitada», escribió en Truth Social. Más tarde, el propio Trump publicó un segundo mensaje en el que instaba a los países de todo el mundo que reciben petróleo a través de Ormuz a «cuidar el paso». EE UU «ayudará mucho» y «coordinará a estos países para que todo vaya rápido, suave y bien».
Poco después del mensaje de Trump, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araqchi, se burló de su iniciativa, de quien dijo que «suplica a otros, incluso a China, que ayuden para que Ormuz sea seguro». «El famoso paraguas de seguridad de EE UU ha demostrado estar lleno de agujeros y ser incentivador en lugar de disuadir ante problemas», apuntó Araqchi en una publicación en redes sociales. «Irán pide a sus vecinos hermanos que expulsen al agresor extranjero, especialmente mientras su única preocupación sea Israel», continuó o el ministro de Exteriores iraní.
De momento, varios países ya han reaccionado a la petición de Trump. Un alto cargo del partido gobernante japonés dijo ayer que Tokio no descarta enviar buques de guerra a defender el estrecho de Ormuz, pero dejó claro que el país debe considerar la posibilidad con «cautela». «Legalmente, no descartamos la posibilidad de emitir una orden de seguridad marítima en virtud del artículo 82 de la Ley de las Fuerzas de Autodefensa, pero dado el conflicto en curso, debemos tomar una decisión con cautela», advirtió el jefe del consejo de políticas del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD), Takayuki Kobayashi, durante un programa en la televisión pública NHK.
Kobayashi aseguró que el listón para el envío de buques de guerra a Ormuz «es muy alto» y destacó su deseo de que el Gobierno japonés «considere con tranquilidad» cómo puede evolucionar la situación en Oriente Medio.
Corea del Sur anunció ayer que mantendrá una comunicación estrecha con EE UU y estudiará con atención la solicitud de Trump. La agencia surcoreana Yonhap citó a un funcionario de la oficina presidencial, quien señaló: «Estamos siguiendo de cerca las declaraciones del presidente Trump en las redes sociales». Añadió que la seguridad de las rutas marítimas internacionales y la libertad de navegación son asuntos de interés para todos los países y están garantizados por el derecho internacional.
Francia afirmó que su portaaviones de propulsión nuclear Charles de Gaulle y sus fragatas se mantendrán en el Mediterráneo oriental y que, por tanto, no irán al estrecho de Ormuz. «No. El grupo de ataque de portaaviones francés permanece en el Mediterráneo oriental. La postura de Francia no ha cambiado: Defensiva y protectora. Dejen de sembrar el pánico», afirmó el Ministerio de Exteriores francés en X.
Por su parte, el secretario de Energía del Reino Unido, Ed Miliband, afirmó que Londres está evaluando todas las opciones para reabrir el estrecho de Ormuz. En declaraciones a la BBC, Miliband subrayó que «garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz es una prioridad mundial» y añadió que el Reino Unido mantiene consultas con sus aliados, incluidos EE UU, para restablecer la navegación normal a través de esta ruta.