Los transportistas amenazan con movilizarse si el Gobierno no les da más ayudas para neutralizar la subida de los carburantes antes de que acabe marzo
Las medidas anunciadas por el Gobierno para tratar de amortiguar las consecuencias negativas de la guerra de Irán han sido recibidas con rechazo por parte de los transportistas, que opinan que les perjudican en algunos casos y han amenazado con movilizarse si no reciben más apoyo antes de que acabe el mes.
Fenadismer, que agrupa a a más de 32.000 empresas de transporte y a más de 60.000 vehículos, todas ellas pequeñas y medianas empresas y autónomos, ha vuelto a manifestar su "profunda decepción" por el contenido de la norma, calificando incluso de "perjudicial" la aplicación de algunas de las medidas aprobadas para el sector del transporte por carretera.
Estiman los transportistas que mientras los vehículos particulares verán compensado prácticamente el 100% del impacto de la subida de la gasolina derivada de la guerra, en el caso de los vehículos profesionales del transporte por carretera, las ayudas solo amortiguarán menos del 50% del sobrecoste real que están soportando pese a ser el colectivo más afectado y sin tener en cuenta el impacto ocasionado en estas tres semanas de guerra que ha supuesto un sobrecoste para el sector cercano a los 250 millones de euros por la subida del diésel.
Se da además la paradoja de que pese a que la bonificación anunciada para los transportistas es de 20 céntimos por litro, este descuento, en la práctica, se verá reducido en un 25% al eliminar el Decreto-ley la figura del gasóleo profesional que venían disfrutando los transportistas desde 2007. “Es, por tanto, falso que las medidas vayan dirigidas a apoyar a los sectores profesionales más afectados por la crisis en Oriente Medio como se recoge en el Decreto”, indican los transportistas.
Argumentan además que el decreto aprobado imposibilita en la práctica que los transportistas puedan repercutir en sus clientes los incrementos de costes derivados de la subida del diésel en más de un 30% desde que se inició la guerra. “De hecho, las medidas aprobadas perjudican gravemente la capacidad de los transportistas para trasladarles el incremento del precio de los carburantes mediante la aplicación de la fórmula de repercusión de la variación del combustible que prevé la regulación sectorial y que fue aprobada en 2022 con ocasión de la guerra de Ucrania. Al no actualizarse el porcentaje que el diésel representa hoy en los costes de explotación de los vehículos de transporte y reducirse el precio de los carburantes a los particulares por el efecto de las medidas aprobadas, que es el que se toma de referencia para aplicar dicha fórmula, la aplicación del Decreto-ley obligará a los transportistas a renunciar a la repercusión de dichos incrementos, dejándolos en una situación de total indefensión y desamparo frente a sus clientes, agravando su precaria situación económica” indica Fenadismer.
Ante este escenario de dificultad económica del sector del transporte por carretera y de la insuficiencia de las medidas aprobadas, los transportistas anuncian la posibilidad de llevar a cabo movilizaciones a nivel nacional si el Gobierno no reacciona y rectifica estas medidas antes de que finalice este mes de marzo.
Riesgo real de parálisis
Sin llegar a hablar de movilizaciones, desde la principal organización sectorial, la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), que representa a más de 31.000 empresas de transporte y logística y ostenta más del 55% de representación en el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC), ha advertido de que hay un riesgo real de colapso del sector.
Para la CETM, el plan evidencia "una desconexión preocupante entre el diagnóstico de la situación económica y las respuestas planteadas", al tiempo que lamenta que se hayan eliminad medidas como el gasóleo profesional. "La ausencia de ayudas directas por vehículo o mecanismos eficaces de indexación sitúa a miles de empresas en una posición límite", advierte.
La confederación ha advertido de que el margen de resistencia del sector "no es ilimitado y la falta de una respuesta adecuada y a la altura de las circunstancias puede derivar en un escenario de tensión creciente, con consecuencias que irían mucho más allá del propio transporte".
"Cuando el transporte deja de ser viable, lo que se pone en riesgo no es solo al propio sector, sino el funcionamiento de todo un país", según la CETM.