Mariano García logra un descomunal oro mundial en 1.500
"¡Vamoos! ¡Dos coronas y me voy a ver la MotoGP!", gritó, sentado en el tartán. No hay otro atleta igual a Mariano García. Y no solo por el carácter o las bromas. Nadie había logrado dos títulos mundiales en 800 y 1.500 hasta la irrupción del murciano en la tarde de Torun, donde se destapó con una carrera sensacional para coronarse a lo grande en la prueba reina del atletismo y sumar una segunda corona a la que ya logró en Belgrado 2022. Igual que entonces, se contaban con los dedos de una mano los que confiaban no ya en su victoria, sino incluso en una medalla. No en vano, es el primer invierno en el que se dedica en exclusiva al 1.500. Pero así es el muchacho de Cuevas del Reyllo. Imprevisible. Ya lo había bordado en las semifinales. Dejando señales a quien las quisiera ver. En la final había un favorito claro. El portugués Isaac Nader, campeón mundial al aire libre y líder del ranking esta temporada era la rueda a seguir para todos. Para todos los que no se llaman Mariano, claro. El murciano arrancó la carrera en la cola, observando al paisaje y a sus propias sensaciones. Cuando comprobó que eran perfectas, se lanzó a por la cabeza. Ya no lo soltaría. Mariano fue imprimiendo una cadencia incómoda que iría incrementando poco a poco de forma casi imperceptible, un ritmo prolongado que impidió que algún otro asumiese ese rol habitualmente ingrato de llevar en volandas a los que se acaban llevando el premio. Por detrás del español se mantenía Nader, siempre atento. Y también el sueco Samuel Pihlstrom, el más nervioso por ganarle al interior el español. No lo logró nunca, y el esfuerzo le acabó costando el bronce en favor del australiano Adam Spencer. Al toque de campana, la cosa ya era un Mariano contra Nader. El portugués, que hasta hace nada entrenaba en Soria junto a Enrique Pascual, se vio incapaz ante la poderosa zancada del murciano quien, pese a un pequeño trastabille, cruzó la meta imponente, eufórico, arrancando esa moto invisible que ha convertido en su marca registrada. Él sí confiaba. El segundo español en la final, Carlos Sáez, no pudo escapar nunca de los puestos traseros y finalizó octavo (3:42.46). Mariano, que el próximo mes de septiembre cumplirá 29 años, acumula un palmarés al alcance de muy pocos atletas al sumar también el oro europeo al aire libre que logró en 2022. Lo ha hecho sin renunciar nunca a sus raíces. Salvo por las largas temporadas de concentración en altura en Sierra Nevada, sigue viviendo y entrenando en su tierra, rodeado de ovejas, a las que habla, imitando el sonido de los pajarillos que lo acompañan durante sus series y paseando por los bancales. En un triángulo de tierra de 300 metros localizado en un parque de Fuente Álamo comenzó a forjar sus sueños el ya bicampeón mundial, siempre a las órdenes de Gabi Lorente. Para él fue uno de los primeros abrazos de Mariano, uno de los chicos más queridos de la delegación, el que siempre responde "ahora mismo, de pie" cuando se le pregunta cómo está.