La clonación repetida tiene un límite: 25 generaciones en los ratones
La clonación en mamíferos tiene un límite. Una investigación con ratones llevada a cabo en los últimos 20 años ha comprobado que a partir de la 25 generación los animales clonados empiezan a mostrar mutaciones, y a partir de la 57 la clonación repetida es, directamente, incompatible con la vida.
Un año después de la primera clonación de la que dio cuenta la ciencia (la oveja Dolly, en 1997) el equipo del investigador Teruhiko Wakayama, en la Universidad de Yamanashi (Japón) clonó el primer ratón a partir de células diferenciadas del ovario de una hembra.
La revista "Nature Communications" resume este martes en un artículo los trabajos que Wakayama y su equipo han llevado a cabo con ratones clonados las últimas dos décadas y su principal conclusión es que la clonación repetida (clones que nacen de clones) no es viable a largo plazo.
Sin intervención de la reproducción sexual normal, los ratones clonados en serie empiezan a presentar problemas de salud a partir de la 25 generación, y tras unas 57 generaciones, los roedores clonados directamente no sobreviven.
"La reproducción sexual es necesaria para eliminar las mutaciones genéticas a gran escala que pueden acumularse en los clones de mamíferos", subrayan los autores. Los investigadores han constatado que las primeras generaciones de clones repetidos se mantienen sanas, y la secuenciación del genoma no detecta mutaciones de ADN a gran escala.
Sin embargo, las mutaciones de ADN se acumularon en las generaciones posteriores y se correlacionan con el rápido descenso de la tasa de natalidad a partir de la generación número 40.
Wakayama y su equipo han visto que la clonación también altera la estructura de la placenta, lo que ya se había observado anteriormente y se confirma en clones de todas las generaciones.
"Cuando los ratones clonados de generaciones tardías se aparearon de forma natural, sus nietos empezaron a presentar una formación placentaria normal y una fertilidad mejorada, lo que sugiere que la reproducción sexual normal es vital para el mantenimiento de la integridad genómica", apuntan los investigadores.
"Estos hallazgos destacan la importancia de la reproducción sexual en los mamíferos. Al mezclar material genético de dos individuos, la reproducción sexual ayuda a reparar mutaciones y asegura la supervivencia de la especie, lo que explica por qué la evolución ha favorecido este mecanismo durante millones de años", señala Sagrario Ortega, jefa de la Unidad de Edición Genómica en Ratón del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas.
En una reacción a este estudio recogida en "Science Media Centre", Ortega incide en que "la clonación es una herramienta útil en investigación y para ciertas aplicaciones biotecnológicas, pero nunca debería traspasar la frontera de su aplicación en humanos. La naturaleza va siempre por delante de la ciencia".