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Aston Martin o cómo dar un año por perdido en apenas tres carreras

En la F-1 la planificación lo es todo. Nada se debe dejar a la improvisación y si se deja, malo. Un proyecto que no tiene todos los cabos atados supone una recuperación de mucho tiempo frente a los rivales. Una décima son meses y más... Así que lo que está viviendo Aston Martin en el comienzo de curso es una pesadilla de dimensiones colosales que promete pasar a la historia de este va a pasar a la historia de la Fórmula Uno como el ejemplo de qué no debe hacerse ante un nuevo escenario. Y lo peor es que en la mala experiencia dos actores repiten: Honda y Fernando Alonso.

Para la marca japonesa esto se puede traducir para empezar en malas ventas y eso que en Europa no andan sobrados. Es cierto que el conductor no vincula ya la F-1 con la tecnología de los coches de calle y, además, el fabricante nipón vivió algo parecido en McLaren hace una década y acabó en Red Bull ganando cuatro títulos con esa unidad de potencia. Al menos con el mismo reglamento. El que se quedó sin nada fue Alonso, que, junto a Zak Brown, les abrió la puerta para dejar paso a Renault pensando que las cosas irían mejor y acabó retirándose dos años para volver poco después con Renault y Alpine.

El asturiano, pese a su estado de forma y velocidad, se queda sin tiempo. Ha declarado ya que no sabe si ganará un tercer título como piloto o al otro lado del muro. El desastre es tan grande que en el seno de la escudería están dando marcha atrás con algunas decisiones. La primera fue eliminar la dualidad que tenía Adrian Newey, director técnico y jefe de equipo. Hasta que el coche no resuelva sus problemas, el británico centrará todos sus esfuerzos en mejorar el coche y no en dirigir el equipo. El tema deportivo lo asumirá Jonathan Wheatley, que tuvo un papel relevante en la dirección de Red Bull junto a Newey y Horner. El problema es que el inglés había fichado por Audi la pasada temporada y ahora su incorporación a Aston Martin requiere un largo periodo de adaptación, ya que en la F-1 pasar de un equipo a otro y los secretos que eso supone se respeta mucho. Eso no impide que puede que esté haciendo ya alguna labor. ¿Por qué Wheatley ha podido dar ese paso? La relación con Newey es buena y la vida en Hinwil (Suiza), sede del equipo Audi, no es precisamente intensa. Puede que no se haya adaptado bien a la vida suiza y el caos de Aston Martin ha propiciado que vuelva al entorno de los ex Red Bull que están llegando a Aston Martin.

La tensión es máxima entre Honda y Aston Martin y el cruce de acusaciones va por días. Hay que recordar que los japoneses mostraron su intención de marcharse de la F-1 al término de 2025, pero el proyecto del nuevo reglamento, con mayor importancia de la cuestión eléctrica, les cautivó y lo de Aston Martin les terminó de convencer, sobre todo por la presencia de Newey, que les salvó anteriormente tras la abrupta salida de McLaren.

Eso sí, el coche es un desastre total y este fin de semana en Japón el objetivo es terminar la carrera. Hasta hace unos meses se hablaba del equipo británico como uno de los favoritos a ganar el título. Y es que la F-1 es un mundo lleno de complejidades donde el dinero no lo es todo. Alonso sorprende por el enorme grado de paciencia que está teniendo e incluso está muy lejos de aquella actitud que tuvo en McLaren, en la que era fácil perder los nervios cuando dejó Ferrari para apostar por un proyecto que resultó todo un fracaso. Nada más bajarse del coche en Suzuka, después de llegar un día tarde por su reciente paternidad, fue muy condescendiente con el equipo y con el suministrador de motor, que corre en casa y no quiere hacer más el ridículo, aunque sea consciente de que las cosas no irán bien.

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