Dos décadas sin Joaquín Luqui, la voz de la radio musical española
Escribe Sergio del Molino al comienzo del capítulo VII ("Manos blancas no ofenden") de su popular ensayo "La España vacía" -del que se cumplen ahora diez años de su publicación- lo siguiente: "Tenía 57 años cuando murió, pero aparentaba más. Quizá por su muy torpe aliño indumentario, por los dos penachos de canas enmarañadas que flotaban detrás de su calva o incluso por su voz, prematuramente anciana, que nunca sonó juvenil. O quizá porque, al menos desde la perspectiva de mi generación, siempre había sonado en compañía de locutores mucho más jóveneso que aparentaban serlo. Joaquín Luqui era, desde que tengo conciencia, el abuelo de la radio musical española. Un locutor carismático de voz rota y entusiasmo impostado que parecía traer alegrías de otros tiempos. Murió en 2005. Marca de Los Cuarenta Principales, la cadena más comercial, fue una especie de Jimmy Savile español, el rey de las listas de éxito, el Dios de la industria discográfica, el hombre al que todos los aspirantes a estrella pop debía cortejar".
Y es que hace 21 años, el 28 de marzo de 2005, nos dejaba Joaquín Luqui, un periodista, locutor y figura esencial de la radio española, cuyo impacto en la música y la comunicación sigue vivo hasta hoy. Nacido en 1957, Luqui destacó por su cercanía con los artistas y su capacidad para conectar con el público joven, lo que le permitió convertirse en un referente dentro del panorama musical de los 80 y 90.
Su carrera comenzó en la radio, destacando principalmente en Los 40 Principales, donde durante más de dos décadas fue la voz que acompañaba las tardes de miles de oyentes. A lo largo de su carrera, se encargó de presentar programas como "La noche de los 40 principales", donde se brindaba espacio tanto a la música popular como a nuevas propuestas musicales. Era un puente entre las estrellas y el público, un comunicador cercano, espontáneo y carismático.
Joaquín también fue uno de los pioneros en promover géneros como el pop, rock y la música electrónica en un país que empezaba a abrirse a nuevas influencias. Su amor por la música y su dedicación hicieron que sus programas fueran recordados con cariño por generaciones que crecieron bajo su influencia.
La tragedia llegó cuando falleció, a la edad de 47 años, dejando un vacío irremplazable. Hoy, 21 años después, su legado sigue vigente en la radio y en los corazones de quienes tuvieron el privilegio de escucharlo.