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Cuatro años,15 victorias: la «legislatura» de Feijóo en el PP

Alberto Núñez Feijóo sopla las velas. Cumple cuatro años al frente del Partido Popular. Una legislatura completa. El barón de barones que dejó su Galicia para poner orden en un partido al que le estallaron todas las costuras por dentro, empieza de nuevo. Otra vez. La misión final es la misma: el palacio de la Moncloa. Lo cual no quiere decir que sea la única. Ni la situación semejante.

En 2022, había muchas metas volantes. La más importante de todas: pacificar las aguas en la propia orilla. Andaban demasiado revueltas con un tsunami interno que se llevó por delante al entonces líder: Pablo Casado.

Sellada la paz, una a una: devolverle el brío a las siglas del Partido Popular, reconquistar el poder autonómico y local perdido en la última década, retener las (pocas) plazas territoriales que había y, sobre todo, ganar las generales y desalojar a Pedro Sánchez del poder.

Lo consiguió casi todo. Porque, desde julio de 2023, la gran losa con la que carga Feijóo es la de una victoria pírrica que le dejó a un puñado de votos para coronarse. Le costó tiempo digerir aquel gatillazo. En su cabeza, no había otro escenario que gobernar.

Ahora, en su equipo, sin caer en la autoflagelación, admiten que se «cometieron errores» en aquella campaña. Y apuntan a un factor en el que apenas han querido incidir: «Nosotros subimos de 89 a 137 escaños, la Moncloa la perdimos porque Vox bajó de 52 a 33».

Cuatro años después, los populares aseguran que han tomado buena nota de lo ocurrido y aparcan los reproches al pasado. Del tiempo que ha transcurrido desde aquel Congreso en Sevilla hasta ahora, ensalzan las victorias: «Hemos ganado todas las elecciones nacionales que se han celebrado. Las municipales del 2023, las generales y las europeas del 24. Hemos subido en todas las autonomías salvo dos, Galicia, en la que repetimos la absoluta, y Aragón. Y hemos arrebatado a la izquierda la mayoría de sus ayuntamientos y seis comunidades».

Con ese balance, en el entorno del líder popular encaran el futuro con optimismo. «Con las elecciones de Andalucía, volvemos a la casilla de salida. Feijóo llegó con unas andaluzas y su objetivo ahora es todavía mayor. Porque antes no nos pedían una mayoría absoluta, ahora sí. Y no nos vamos a conformar con menos».

Andalucía, como un nuevo punto de partida. Las autonómicas en la región más poblada de España, en las que se presenta nada menos que la número dos de Sánchez, no sólo se van a convertir en una suerte de plebiscito sobre la política nacional, sino que van a marcar un antes y un después para todos los partidos. No será igual el ánimo para el PP si Juanma Moreno repite la gesta de una absoluta.

O lo que es lo mismo: no será igual que el PSOE empeore su suelo histórico en la región que fue su fortín y que Vox vuelva a frenarse en sus expectativas.

Entre los muchos cambios que ha habido en la figura política de Feijóo desde que tomó las riendas del PP hasta hoy, quizás el más relevante es el endurecimiento en muchos de sus posicionamientos. Desde luego en el tono. Pero también en las políticas.

«Sin perder la centralidad», dicen los suyos. Lo cierto es que el auge de Vox, fruto de un evidente cambio sociológico que nace de fuera de España, le ha obligado a establecer nuevas líneas de actuación, como la inmigración.

Por otro lado, los escándalos de corrupción que rodean a Sánchez ha radicalizado al electorado de derechas. En el último congreso del PP que celebró en 2025, Feijóo prometió no gobernar con Vox. Un año después, le tiende la mano.

Una campaña pueblo a pueblo

El presidente del PP ve en las elecciones andaluzas una suerte de reválida. Cuando llegó a Génova en abril de 2022 su primer examen fueron las andaluzas. Y sacó la mejor nota: un sobresaliente.

Aquel triunfo en una comunidad tan vinculada al PSOE fue determinante en el posterior arrase de las municipales y autonómicas. La moral de victoria contagió a todo el partido. Ahora, el líder popular se volcará en repetir aquella gesta con una estrategia muy similar.

Para la campaña andaluza contará con su propia caravana. Se recorrerá la región «pueblo a pueblo», pero con un perfil propio y dejando espacio al candidato, que quiere centrar su discurso nada más y nada menos que en su tierra, Andalucía, y en los problemas de su tierra. Feijóo y Moreno estarán juntos pero no revueltos.

Se subirán juntos a las tablas en un par de mítines, como mucho. Pero llevarán agendas distintas con el único objetivo de «peinar» todo el territorio y dirigirse a distintas parroquias con distintos mensajes. Será un reinicio que ilusiona y tensiona a los mandos populares.

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