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El Barcelona se lo vuelve a hacer al Real Madrid (6-0)

No hubo partido ni emoción. No hubo rivalidad tampoco. Sólo una apisonadora contra un equipo que quiere y no puede, al que le faltan años para alcanzar el nivel del Barcelona. La eliminatoria de la Champions, más el partido de la Liga, han dejado muy claro, demasiado claro, que el Barcelona juega en un nivel al que no llega el Real Madrid y que la distancia entre ambos es ahora mismo insalvable y demoledora para el fútbol español, porque no hay competición que resista tanta diferencia. Goleó el Barcelona, que se dio un festival, uno más, en un partido que ya se sabía que no valía para nada y que, sin embargo, dejó de nuevo en shock a las futbolistas de Pau Quesada.

Superioridad absoluta

La sensación de superioridad se instaló desde los primeros minutos, cuando el Barça ya mostraba una circulación más limpia, más rápida y, sobre todo, más decisiva en los metros finales. El Real Madrid quiso presionar arriba, intentó incomodar la salida, pero ese plan se desmoronó en cuanto el primer gol apareció en el marcador. A partir de ahí, el partido dejó de ser una disputa para convertirse en una demostración (otra).

El planteamiento de Pau Quesada intentó achicar espacios, forzar errores en campo contrario, pero el Barça encontró superioridades por dentro y, por fuera, cada aceleración cerca del área en una ocasión clara.

Fiesta de Alexia Putellas

El 1-0 de Alexia Putellas, en el día de su regreso al Camp Nou, marcó el tono de lo que vendría después. En apenas un cuarto de hora ya había firmado también la asistencia del segundo, confirmando que el partido se jugaba exactamente donde ella quería. El segundo tanto, obra de Hansen tras esa conexión con Alexia, terminó de desactivar cualquier atisbo de reacción. El Madrid empezó a vivir lejos del balón y, cuando lo recuperaba, sólo encontraba la salida en largo, una solución que apenas generó continuidad. En cambio, el Barça acumulaba llegadas, combinaba con naturalidad y obligaba a Misa a sostener lo que ya empezaba a parecer insostenible. La portera evitó un marcador todavía más amplio con dos intervenciones consecutivas de enorme mérito, pero la sensación era que el siguiente golpe estaba siempre cerca.

Un global de 15-2

Y llegó. Irene Paredes hizo el tercero y luego fue llegando una colección de goles, una fiesta azulgrana ante un Real Madrid sin respuestas. La primera mitad terminó con cuatro en contra del equipo blanco. Al final del partido eran ya seis los goles recibidos, los mismos que en la ida. En tres partidos, el global es 15-2. Unas cifras valen más que 426 palabras.

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