Viruela del mono
Se levanta y va directo para la cocina esbozando un bostezo. Antes ha encendido el ordenador y ha dejado un subrayador haciendo tope para que en la centralita del curro vean que está conectado. La cápsula que se dispone a poner no entra en la Nespresso, hay que vaciar la tripa de la cafetera. Es como el juego ese de los palos de madera; se va apurando hasta que a uno le toca tirar a la basura el cementerio de casquillos agujereados. Cuando saca la tapa, el pulso le falla y todas se desperdigan por el suelo junto a ese liquidito marrón que se expande como una mancha amarga. Maldice. Recoge todo, pasa la fregona, llena el filtro de agua... Ver Más