¿Banxico ‘tiró la toalla’ contra la inflación?
Esta semana, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió, por mayoría de 3 votos a 2, recortar la tasa de referencia en un cuarto de punto, a 6.5 por ciento, con efectos a partir de este viernes 8 de mayo.
Con este ajuste a la baja, ampliamente esperado, concluyó el ciclo de recortes a la tasa de referencia iniciado en marzo de 2024, al considerar que la postura monetaria actual “es adecuada para enfrentar los retos del entorno macroeconómico”.
Según el comunicado sobre el anuncio de política monetaria del jueves pasado, la decisión de recortar la tasa consideró los niveles observados del tipo de cambio, la debilidad mostrada por la actividad económica, que implica una ausencia de presiones de demanda en la economía, y el grado de restricción monetaria previamente implementado.
Una vez más, la decisión fue dividida 3 a 2, con los votos a favor del recorte de la gobernadora Victoria Rodríguez y los subgobernadores José Gabriel Cuadra y Omar Mejía, mientras que los subgobernadores Galia Borja y Jonathan Heath votaron por mantener la tasa en un nivel de 6.75 por ciento.
El recorte de Banxico estuvo en línea con lo esperado por los analistas de los mercados financieros, por lo que no tomó por sorpresa a nadie.
El problema es que ocurrió en un contexto de riesgos inflacionarios importantes por la inflación no subyacente de precios de productos agropecuarios, así como de circunstancias aún inciertas por el conflicto en Medio Oriente.
La inflación general en México desaceleró el mes pasado, influida por una moderación precisamente en los volátiles precios de los productos agropecuarios.
En abril fue de 4.5 por ciento anual –con redondeo de cifras–, con lo que se observó una desaceleración desde 4.6 por ciento en marzo, según información del INEGI.
Aunque hubo un repliegue, la inflación general lleva tres meses consecutivos por arriba del rango objetivo de Banxico, cuya meta puntual es 3 por ciento.
El componente subyacente, que excluye bienes y servicios con precios más volátiles y que determina la trayectoria de la inflación a mediano plazo, fue de 4.3 por ciento anual, desacelerando desde 4.5 por ciento un mes antes.
Al interior del índice subyacente, los precios de las mercancías aumentaron 4.0 por ciento anual en abril, contrastando positivamente con 4.4 por ciento en marzo.
Por el contrario, los precios de los servicios están ‘estacionados’, pues subieron 4.5 por ciento contra abril de 2025, quedando en el mismo nivel de marzo previo.
El componente de precios no subyacente, que incluye los productos con precios más volátiles y las tarifas autorizadas por el gobierno, repuntó en abril 5.1 por ciento anual, siendo la cifra más elevada desde mayo de 2025.
Al interior del índice no subyacente, los precios de los productos agropecuarios incrementaron a una tasa anual de 8.0 por ciento, pero el grupo de frutas y verduras alcanzó una inflación anual de 21.4 por ciento.
A finales de abril, en su comparecencia ante el Senado de la República, la gobernadora Victoria Rodríguez “prácticamente telegrafió al mercado que en esta decisión iban a finalmente recortar una vez más y que con eso estarían poniendo fin al ciclo de recortes iniciado desde 2024”, me dijo Alejandra Marcos, directora de Análisis y Estrategia de Kapital.
En efecto, en esa comparecencia Rodríguez dijo a los senadores que “conforme la evolución de las condiciones macroeconómicas y financieras lo amerite, valoraríamos la pertinencia y el momento de realizar un recorte adicional a la tasa de referencia.
“Así, considero que estamos cerca de concluir el ciclo de recortes que iniciamos en marzo de 2024, (…) siendo ello congruente con nuestra valoración del panorama inflacionario”.
Al alcanzar el nivel terminal de 6.5 por ciento, la tasa de referencia se sitúa dentro del rango estimado como neutral, calculado por el propio banco central entre 4.8 y 6.6 por ciento considerando las expectativas de inflación para los próximos 12 meses.
Ese rango está referido al nivel en que la tasa de Banxico no estimula ni frena la economía, pero tampoco produce ni combate la inflación.
El problema, como advierte Alejandra Marcos, es que la tasa de política monetaria se encuentra en un nivel en el que “no está haciendo nada por combatir efectivamente la inflación”.
La pregunta que queda para la reflexión es qué pasará si la inflación en México persiste: ¿vendrá un ciclo de incrementos en las tasas?