El coche homicida
La vida se te puede ir al garete en un santiamén porque no sabes lo que espera en el otro extremo del paso de cebra. Lo mismo a un macarra se salta el semáforo, como tantos, le recriminas lo que ha hecho porque está a punto de atropellarte, se baja del coche para expulsar la mala leche reconcentrada que suelen acumular, te da un puñetazo, te tira al suelo y te das en la cabeza con el bordillo. Unos días después, ya estás muerto. Todo por la chulería de esta especie animal, musculitos de garrafón, que logran imponer el miedo a base de repetir este tipo de conductas. Pero siempre hay un día en el que la mano se te... Ver Más