El aplauso final a Edwyn Collins, el inventor del indie que sobrevivió a dos ictus
El miércoles en la sala But de Madrid sonaban los últimos acordes de la canción 'Blue Boy', perteneciente al cancionero de su banda ochentera Orange Juice (mítica y memorable dentro del panorama pop británico), cuando el músico, compositor y cantante escocés Edwyn Collins se despedía del público agitando su bastón a izquierda y derecha. En aquel momento fuimos conscientes del magnífico concierto que habíamos presenciado y que sería la última vez que le veríamos en directo. Entonces el público se entregó en un gran aplauso, un emocionante y sentido aplauso final. El músico escocés es un ejemplo admirable de resistencia y recuperación. Sobrevivió en 2005 a dos ictus que le dejaron como consecuencia una afasia y dificultades motrices en la parte derecha de su cuerpo. Collins recuperó el habla, pero no puede tocar la guitarra y tiene que ir con un bastón. El documental 'Home Again' de la BBC Four relata cómo grabó en 2007 su álbum de regreso. Para Collins la música es casa, es hogar. En su siguiente álbum, 'Losing Sleep' (2010), colaboraron Johnny Marr (The Smiths), Alex Kapranos (Franz Ferdinand), Paul Cook (Sex Pistols), The Drums, The Cribs, Romeo Stodart (The Magic Numbers) y Roddy Frame (Aztec Camera). Hablamos por vídeollamada con Edwyn Collins, y Grace Maxwell, su mujer y mánager, y la perfecta asistente (le ayuda cuando se atasca o no recuerda algo bien). Entre ellos existe una complicidad única, que se manifiesta a través de sus réplicas. La conexión, el equipo, se siente desde el primer momento que les ves. «Edwin y yo tenemos una relación bastante complicada. Discutimos bastante, ¿verdad? Sobre todo tú ¿O sobre todo yo?», bromea Grace. «Pero cuando se trata de trabajo, − prosigue Grace−, estamos de acuerdo en casi todo. No discrepamos. Él tiene ideas muy firmes, y yo estoy completamente de acuerdo. Hemos sido un frente unido». El caso de Edwyn Collins es un reflejo de cómo la música resulta tan importante en nuestras vidas, pero también de la increíble capacidad humana de recuperación. «Estuve seis meses en el hospital. Fue interminable. Al salir del hospital, recuperé el habla y el lenguaje, y eso me ayudó a recuperar mis canciones y mis ideas», reconoce. «Sufrió una lesión muy grave. No sabíamos qué iba a pasar. Pero sí que veíamos que mejoraba poco a poco. Edwyn se repetía todo el tiempo, 'tengo que mejorar'. Era bastante agotador. A veces se cansaba, y me decía 'déjame en paz', pero lo logramos. Aprendimos mucho sobre el cerebro humano y sus circunstancias. Pero para mí sigue siendo un misterio su recuperación », recuerda Grace. Collins afirma que dejará de dar conciertos, pero que no se va a retirar. «No voy a dejar de componer, de grabar. Mi hijo William, que es músico e ingeniero de sonido, me ayudará». Muchos melómanos han definido a Edwyn Collins como el inventor del indie con su primera banda Orange Juice , porque se mantenía en los márgenes y apostó por un sonido pop original (jangle pop) e hibridado con otros estilos (northern soul, jazz). El de anoche fue un concierto mágico en el que su repertorio sonó fantástico gracias a una soberbia banda formada por Sean Read (teclados y saxo, viejo amigo músico y productor de Collins, Dexys Midnight Runner, Manic Street Preachers, Beth Orton, Graham Coxon, Chrissie Hynde, entre otros), Andrew Hackett (guitarra), Carwyn Ellis (bajo), Patrick Ralla (guitarra) y Jake Hutton (batería). Sonaron himnos de Orange Juice, como 'Falling and Laughing', 'Rip it Up', 'What Presence?!' o 'Blue Boy', o maravillas en solitario como 'The Campaign For Real Rock', 'The Wheels of Love' o 'Don't Shilly Sally'. Orange Juice, la primera banda de Collins de los 80, se ha convertido en una banda de culto. «Entonces era muy joven, me apasionaba la música y quería experimentar. Así que, ¿qué importa que mis ideas sean un poco indies? Pensé en los días punk de 1977, y me dije, olvídalo», cuenta Collins. Y Grace añade, «eras ambicioso. A veces Edwyn decía que las ideas que tenía para Orange Juice iban más allá de lo que realmente eran capaces de tocar en ese momento». En la actualidad hay muchísimos lanzamientos musicales cada día en Spotify, más de 120.000 al día. Cuando hablamos del pasado la industria musical era diferente. «Por eso ahora tienes que pensar en cómo destacar entre toda esa multitud. Tienes que encontrar la forma de sobresalir. Orange Juice empezó así, en aquellos tiempos difíciles. Edwyn vino a Londres y fue a pie a todas las revistas musicales y a John Peel en Radio 1. Le abrió la puerta y habló con él. Edwyn era bastante tímido y parecía intimidado», comenta Grace. Luego en 1999, le llegó el éxito con el single 'A Girl Like You', incluido en su álbum 'Gorgeous George' (1994). En 1999 hizo un programa de TV llamado 'West Heath Yard', la dirección del estudio de Edwin en Londres. «Fueron seis programas. Una 'sitcom' (comedia de enredo) para Channel 4, una sátira de culto con una aguda visión de la industria musical y el indie pop de principios de los 90. Te hará reír a carcajadas. Es una locura rara y bastante ingeniosa», destaca Grace. Grace analiza, con finura y precisión, la industria musical. También es que llevan en ella más de 40 años. «En los 80 era muy duro seguir adelante porque te encontrabas con la puerta cerrada. Hoy en día esas barreras han desaparecido y las grandes discográficas ya no controlan tanto las cosas como antes. En aquel entonces podían fabricar estrellas. Ahora es un poco más democrático, tienes más oportunidades. Sigue siendo como el salvaje oeste, pero depende de ti. El camino es para la gente trabajadora, creativa, decidida y con ideas. Si se mantiene firme», subraya Grace. «Hoy en día es muy importante que las bandas y artistas jóvenes conserven sus derechos de autor, porque esa es la clave de cómo nosotros hemos logrado seguir adelante», comenta Grace. Antes de finalizar el concierto de anoche vi dos estampas dignas de enmarcar: cuando William Collins, su hijo, cantó la parte de 'In Your Eyes' que en el álbum cantaba Jonathan Pierce de The Drums; y cuando en la última canción observé a Grace Maxwell en la primera planta de la sala mirando al escenario con cara de admiración. Menudo orgullo, la música ha ganado el pulso a la enfermedad.