Torear por greguerías
Debemos al escritor francés Michel Leiris esta poderosa insinuación: «La literatura considerada como tauromaquia». 'Avant la lettre', con augural audacia, había recogido el guante Ramón Gómez de la Serna. Maestro en los lances, pases y recortes del tropo, toreador de paradojas, diestro en el manejo del engaño del lenguaje, Ramón pone en suerte al toro de lo real-imaginario. La greguería centellea cual traje de luces. Sugiere, cita, incita, invita, encandila y desengaña, acomete y se escabulle. «Fatal exclamación de las cosas y del alma al tropezar entre sí por pura casualidad», provoca perplejidad. Despierta la ternura perdida por las cosas. En 'Automoribundia' cuenta Ramón la historia de 'El torero Caracho' (1926), su «novela de toros». La escribe en Nápoles, donde... Ver Más