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Jenni Hermoso: "No lloré durante dos meses tras el Mundial. Hasta que perdí mi gato, pasé cinco horas buscándolo. Y entonces, me derrumbé"

Jenni Hermoso ha concedido una entrevista conjunta a France Football y L'Équipe en la que ha repasado uno de los periodos más duros de su carrera y de su vida, desde la rebelión de las quince hasta el beso de Rubiales, pasando por las amenazas, el miedo y la sensación de que todo se derrumbaba a su alrededor. Hermoso ha hablado con una claridad que pocas veces se ve en el fútbol y ha dejado frases que van a dar mucho que hablar.

La rebelión de las 15

El punto de partida es aquel conflicto que sacudió a la selección española cuando hasta quince futbolistas renunciaron a jugar bajo las órdenes de Jorge Vilda. Hermoso compartía buena parte de lo que pedían sus compañeras, entendía el malestar y veía con sus propios ojos los problemas que denunciaban, pero el método le generaba dudas y al final tomó su propia decisión: ir al Mundial. Esas quince jugadoras se quedaron en casa y se perdieron algo que no tiene precio, ganar una Copa del Mundo. Y Hermoso lo dice con toda la naturalidad del mundo: «Algunas se arrepienten ahora al ver lo que se perdieron».

No hay rencor en sus palabras, tampoco triunfalismo, y eso es lo más llamativo de su relato. La futbolista deja claro que no juzgó a nadie entonces y que no lo hace ahora, porque cada persona toma sus decisiones y asume lo que viene después. Lo que sí tenía muy claro era que su camino no podía depender de lo que pensaran los demás: «Personalmente, no quería depender de opiniones externas». La criticaron cuando decidió sumarse a la expedición, le llovieron los reproches desde varios frentes, y ella asegura que no le afectó. Se mantuvo firme, jugó, ganó y levantó el título.

Jenni Hermoso, miedo a ser grabada

Luego llegó lo de Rubiales. La entrega de medallas, el beso sin consentimiento y todo lo que vino después convirtieron su vida en algo irreconocible durante semanas. Hermoso describe aquella etapa con una sola palabra: «Fue una pesadilla». Las amenazas se acumulaban, la presión era tan brutal que tuvo que salir de Madrid durante una semana, «porque era insoportable», y cada vez que ponía un pie en la calle vivía con una tensión que no debería existir. «No paraba de mirar a mi alrededor para ver si alguien me estaba grabando a escondidas», cuenta, y esa imagen dice más sobre lo que vivió que cualquier explicación. Llegó incluso a sospechar que su teléfono estaba intervenido, que sus conversaciones no eran privadas, que alguien podía estar escuchando.

Es difícil imaginar lo que supone vivir con esa paranoia instalada en el día a día, salir a comprar el pan y no saber si la están grabando, escribir un mensaje y dudar de si alguien lo está leyendo. Hermoso lo vivió y lo cuenta sin dramatismo, con la serenidad de quien ha procesado el dolor y ha salido al otro lado. El fútbol siguió, la vida siguió, y ella encontró la manera de mantenerse en pie cuando todo empujaba hacia abajo.

Una nueva Jenni Hermoso

Hoy el tono es otro. La futbolista habla desde un lugar de orgullo y de convicción que resulta poderoso: «Y hoy me siento muy orgullosa de mí misma. Estoy avanzando. Estoy haciendo todo lo posible por cambiar mentalidades, a mi manera. Ya nada puede silenciarme. Antes, podría haber tenido miedo. Pero si eres coherente con lo que piensas y sientes, no hay nada que temer. He desatado una tormenta. Algunas personas todavía me atacan y piensan que todo esto es una tontería, pero tal vez ahora algunos lo piensen dos veces antes de actuar». Antes, reconoce, quizá habría tenido miedo, pero la coherencia entre lo que piensa y lo que siente le da una fortaleza que ya no se puede quitar. Y termina con una frase que lo resume todo: «He desatado una tormenta».

Ir a la psicóloga le cambió: "Gracias a mi psicóloga, con quien trabajo desde mi segundo viaje a Barcelona. Es muy directa y me ayuda muchísimo. Le estoy inmensamente agradecida. Todos poseemos una fuerza interior, a veces sin siquiera darnos cuenta. Acepté el sufrimiento para poder mejorar. Y llevó tiempo. No pude derramar una lágrima durante dos meses después del Mundial de 2023. Hasta el día en que perdí al gato que había adoptado en Pachuca. Pasé cinco horas buscándolo por todas partes. Y entonces, sí, finalmente me derrumbé como pocas veces antes cuando pensé que nunca lo volvería a ver. El muy cabrón reapareció en ese preciso instante”

Hermoso sabe perfectamente lo que ha puesto en marcha, conoce el alcance de lo que ocurrió y entiende que su historia ha ido mucho más allá del deporte. El Mundial de 2023 fue el pico más alto de su carrera deportiva y también el inicio de un calvario personal que pocas personas habrían aguantado con su compostura. Ella lo aguantó, no se calló y ahora cuenta todo sin filtros en una entrevista que merece ser leída con atención, porque detrás del fútbol hay una mujer que pasó por algo muy serio y decidió no mirar hacia otro lado.

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