¿Problemas de concentración? Su intestino podría estar involucrado
Un grupo de investigadores de la Universidad de Augusta, en Estados Unidos, describió una combinación de síntomas gastrointestinales y neurológicos en pacientes que consumían probióticos y presentaban distensión abdominal, gases y episodios de “niebla mental”.
El estudio encontró que muchos de estos pacientes también tenían sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado y niveles elevados de ácido D-láctico, una sustancia asociada con alteraciones metabólicas.
La investigación fue publicada en la revista Clinical and Translational Gastroenterology y analizó a personas con síntomas digestivos persistentes, pero sin enfermedades intestinales conocidas ni antecedentes de cirugía del intestino.
Los investigadores evaluaron a 30 pacientes con episodios de niebla mental y a otros ocho con síntomas digestivos similares, pero sin alteraciones cognitivas. La niebla mental incluía problemas de concentración, dificultad para pensar con claridad, fallos de memoria reciente y sensación de confusión.
Todos los pacientes del grupo con niebla mental consumían probióticos. Además, el 68% de ellos presentó sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, frente al 28% del grupo sin síntomas neurológicos.
El estudio también detectó acidosis por ácido D-láctico en el 77% de los pacientes con niebla mental. En el grupo sin esos síntomas, la cifra fue del 25%.
El ácido D-láctico es una sustancia producida cuando ciertas bacterias fermentan carbohidratos dentro del intestino. Algunas bacterias presentes en probióticos, como lactobacilos y bifidobacterias, pueden generar este compuesto.
Hasta ahora, esta alteración metabólica se había descrito principalmente en personas con síndrome de intestino corto, una condición que ocurre después de cirugías intestinales extensas. Sin embargo, este trabajo analizó pacientes con el intestino intacto.
Para estudiar el problema, los investigadores realizaron pruebas respiratorias con glucosa, cultivos de líquido duodenal y análisis metabólicos después de administrar carbohidratos. También analizaron el tránsito gastrointestinal para identificar si existía lentitud en el movimiento intestinal.
Los síntomas digestivos más frecuentes fueron dolor abdominal, hinchazón, gases, sensación de llenura y distensión. Algunos pacientes reportaron aumentos rápidos y visibles del tamaño del abdomen pocos minutos después de comer.
Los episodios de niebla mental aparecían sobre todo después de las comidas y podían durar desde media hora hasta varias horas.
En dos tercios de los pacientes, los investigadores lograron reproducir los síntomas de niebla mental durante las pruebas metabólicas con glucosa.
Después de suspender los probióticos y recibir antibióticos, el 77% de los pacientes reportó mejoría significativa tanto de los síntomas digestivos como de la niebla mental.
Los autores señalaron que el estudio describe una posible asociación entre el consumo de probióticos, el sobrecrecimiento bacteriano intestinal y la producción excesiva de ácido D-láctico. También indicaron que los médicos deberían considerar esta condición en pacientes con síntomas digestivos persistentes y alteraciones cognitivas transitorias.
El trabajo fue dirigido por Satish S. C. Rao, de la División de Gastroenterología y Hepatología del Facultad de Medicina de Georgia, en la Universidad de Augusta.