Serrano rinde Madrid en una tarde de pata negra: ¡Puerta Grande!
Se llamaba Cartero el encastado novillo de Montealto. Y frente a él se encontró Álvaro Serrano, que escribió con pulso firme la carta de la proyección y la ilusión. La de la verdad de quien quiere ser torero y tiene condiciones sobradas para ello. Con lances rodilla en tierra había recibido a este tercero, que humilló ya en la salida. Torerísimas las verónicas del quite y su manera de llevarlo caballo. De manera estrepitosa derribó al picador en un momento de apuro. No perdió su turno Bastos, por ceñidas gaoneras, replicadas por Serrano por delantales, soltando el capote a una mano en un remate que puso las gargantas en pie. Qué intenso todo, con la emoción a flor de piel... Ver Más