Mbappé, al sofá de Florentino
El Real Madrid no salió mal parado del todo en su primer partido en el Bernabéu después de haber certificado otro año sin grandes títulos y tras el terremoto que provocó la rueda de prensa de Florentino Pérez para anunciar por sorpresa la convocatoria de elecciones a la presidencia. Ante el Oviedo, en el coliseo blanco hubo pitos, sí, pero quizás no como se aventuraban en la previa dados los antecedentes recientes. La plantilla notó el enfado de los aficionados al recitarse la alineación de Arbeloa y en las primeras jugadas sobre el césped, en especial Vinicius, pero el sonido de viento se fue aplacando con el paso de los minutos. Al menos hasta que el técnico decidió relevar a Gonzalo, autor del primer gol, para dar entrada a Mbappé . El galo, de corto dos partidos después, fue duramente abroncado por su comportamiento en las últimas semanas , con una inoportuna exhibición de su vida personal mientras superaba una lesión y ausente del decisivo clásico del Camp Nou. Pero con todo los blancos sacaron el partido adelante ante el colista y superaron el trance, al menos por un momento. Lo que nadie esperaba es que con el grueso del equipo aún en la ducha Kylian se plantase motu proprio en la tantas veces ignorada zona mixta para sacar a la luz un evidente desencuentro con su entrenador . «Prefiero hablar aquí, con mi boca. Así es más claro». Pim. «No he jugado porque el míster me ha dicho que soy el cuarto delantero de la plantilla. Tengo que trabajar para ser mejor que Vini, Mastantuono y Gonzalo». Pam. «Empezamos bien la temporada pero lo perdimos en la segunda parte. Teníamos una estructura de juego y lo dejamos escapar». Pum. La andanada final para dos semanas en las que Mbappé no dejó de lanzar cañonazos con sordina en las redes y en sus apariciones por Valdebebas . La rajada más llamativa de los últimos años, que desencajó a Arbeloa en sala de prensa , fue quizás la respuesta a las críticas del técnico, que venía deslizando mensajes como que «para ganar se necesita el esfuerzo de todos, el talento no basta» o «el Madrid no se construyó con jugadores que salen al campo de esmoquin», interpretados mayoritariamente como dirigidos a Mbappé. También pudo ser consecuencia de las públicas caricias de Florentino Pérez a su gran anhelo , del que dijo horas antes que era «el mejor jugador del Madrid en este momento» y al que dedicó un sentido abrazo a su llegada al Bernabéu para jugar contra el Oviedo frente a los escuetos saludos al resto de compañeros. Unos gestos de cariño entendidos quizás por Kylian como un respaldo explícito en el agitado momento que vive el vestuario. Sin embargo en ese apoyo hay matices , pues si bien el presidente le considera el mejor y una pieza básica para el futuro, ya ha demostrado antes que no hay nadie imprescindible en el Madrid. Ozil, Cristiano o Ramos pueden dar fe. Así, pese a su preferencia por el galo, en la entrevista en la que lo ensalzaba como el mejor del equipo puntualizaba que con él «hay algo que debemos mejorar», refiriéndose quizás al proceder más reciente del de Bondy. El mandamás merengue tenía previsto un cara a cara con Mbappé antes de terminar el curso, al estilo de los que Arbeloa tuvo en su famoso sofá gris al inicio de su andadura en el primer equipo. Ante el estreno de otro proyecto deportivo en el club este verano, quien sabe si con Mourinho al frente , quería conocer de primera mano las sensaciones de su estrella de cara a esa nueva etapa y pulsar el ambiente de un vestuario que a día de hoy está fracturado. Una reunión acelerada tras lo sucedido el jueves para tratar también de encauzar el discutible comportamiento del delantero. Quizás en la cabeza de Pérez y su Junta estén otros controvertidos episodios de la carrera de Mbappé y quieran atajar la posibilidad de que se repitan en Madrid. En París el galo fue protagonista de un puñado de polémicas , y no solo por su interés en cambiar la capital de Francia por la de España. Allí se le acusó de provocar la salida del que fuera director deportivo Leonardo, de maniobrar en la sombra para hacerse con el brazalete de capitán o de negarse a participar en campañas publicitarias. Y fueron noticia entre otras cosas sus desencuentros con Messi o Neymar, por ejemplo a la hora de lanzar faltas, o sus críticas al entrenador Galtier por hacerle jugar de forma diferente a la que lo hacía con Francia. Incendios que son lo último que necesita ahora el Real Madrid.